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Inicia Bilderberg 2012 en Virginia, ¿para qué se reúne en secreto la gente más poderosa del mundo?

Política

Por: pijamasurf - 06/01/2012

La polémica y siempre secreta reunión del Grupo Bilderberg inició en Chantilly, Virginia. En la agenda parecen estar los temas de Grecia y la crisis de la Unión Europea, así como la elección presidencial de Estados Unidos.

La reunión anual del Grupo Bilderberg inició el jueves 31 de mayo en el hotel Westfields Marriot de Chantilly, Virgina, a 25 millas de la Casa Blanca. El fin de semana más esperado del año para los conspiracionistas, inició, como suele suceder, con especulación sobre quiénes atenderán la reunión y qué temas se discutirán en la agenda.

Este año el sitio oficial de Bilderberg publicó la lista de los participantes con anticipación, una lista que, si bien antes estaba rodeada de la más sombría secrecía, ahora parece ser una forma de negar públicamente la asistencia de personas que podrían verse comprometidos por participar, como podría ser Barack Obama (quien, de asistir ya como presidente, estaría incluso violando la constitución de su país) o las reinas de Holanda y España, participantes frecuentes de estas reuniones. Desde el año pasado en Suiza se dio a conocer la lista oficial, pero esta prescindió de participantes que luego fueron captados por periodistas cubriendo el cónclave --como Bill Gates. En el 2008, Barack Obama atendió esta reunión de manera secreta, algo que no logró del todo ocultar su secretario de prensa.  En este caso no aparece el infaltable David Rockefeller en la lista oficial --aunque se espera su asistencia--; de cualquier forma aparece su operador político Henry Kissinger. Figuran en la lista los más altos directivos de los bancos más importantes del mundo, así como de la Unión Europea. El primer ministro de Alberta ha sido criticado por gastar 18 mil dólares de los contribuyentes para asistira esta reunión.

Las reuniones de los dos últimos años, en España y en Suiza, han hecho que Bilderberg se convierta en un evento de atención mundial, por lo cual este año se cuenta con una seguridad  sin precedentes, que al parecer incluye alta tecnología de vigilancia y armas de alto calibre para intimidar a los periodistas (a pocos kilómetros de la reunión se encuentran también las instalaciones de la CIA).

Bilderberg se celebra cada 4 años en Estados Unidos para coincidir con la elección de ese país. Se cree que este grupo, instrumental en la formación de la Unión Europea, tiene una fuerte injerencia en la selección de los candidatos y los resultados electorales, al menos esto es lo que  se confabula --si no adentro-- en las afueras por los periodistas conspiranoicos como el famoso Alex Jones, quien al parecer es persona non grata en la periferia de la reunión.  Se dice que este club de potentados --políticos y empresarios-- elegirá esta vez al compañero de fórmula de Mitt Romney.

El periodista  y comediante de The Guardian, Charlie Skelton --quien fuera seleccionado hace algunos años para cubrir esta reunión apelando a ridiculizar a las teorías de la conspiracion, pero que  se tornara él mismo conspiracionista hilarante-- cree que uno de los temas en la mesa será qué hacer con la crisis económica que arrastra a la Unión Europea:

Además de la presidencia de Estados Unidos, el gran debate de Bilderberg 2012 será: ¿qué en Hades hacer con Grecia? El proyecto más grande de Bildebreg es la zona europea, pero últimamente parece estar desbarráncandose. ¿Qué se debe hacer? 

En el sitio Infowars.com de Alex Jones se dice que Bilderberg planea (ahora sí) implementar un impuesto global a los combustibles fósiles (habría que decir que para la teoría de la conspiración convencional el calentamiento global, o al menos calentamiento global antropogénico, es una enorme farsa orientada a aumentar el miedo de la población conforme al plan de un nuevo orden mundial).

Sin embargo, hay que hacer un poco de memoria. Recordemos que según periodistas como Alex Jones o Jim Tucker, el plan de los Bilderberg en reuniones pasadas era ocasionar una guerra contra Irán (o incluso una Tercera Guerra Mundial), propiciar la caída del dólar para crear una moneda única global y ese mismo impuesto al carbono. Así que tal vez los Bilderberg no sean tan poderosos como parecen --o quizás haya fuerzas opositoras (el conspiracionista new age recalcitrante tal vez creerá que se debe a la injerencia luminosa de los extraterrestres de la Federación Galáctica que misteriosamente se oponen a las fuerzas oscuras). Otra posibillidad dentro de esta perenne especulación es que los mismos periodistas alternativos que cubren las reuniones (sin poder penetrarlas; sólo periodistas de The Economist o medios  de la élite mainstream son invitados) sean dobles agentes y busquen radicalizar la información para que parezca poco creíble, trabajando para aquellos que que dicen desenmascarar. 

Este año el movimiento Occupy ha llegado a la zona donde se réune el Club Bilderber,  naturalmente manifestándose en contra del 1% (aunque esta vez es contra el 0.1%). Se puede seguir un streaming en vivo de las protestas en las afueras del hotel  Westfields Marriot y se esperan numerosas manifestaciones políticas y culturales. El movimiento Occupy se quejó de que "nuestra democracia representa nuestras corporaciones en lugar de a las personas". Skelton escribe: "Lo que Bilderberg representa es el hecho de que nuestra democracia es nuestras corporaciones".

[Guardian]

El reciente llamado de Vicente Fox a votar por "el claro ganador" y la adhesión de Manuel Espino a la campaña del PRI nos hacen ver que, en las elecciones de 2012, el conservadurismo está representado por Enrique Peña Nieto, en quien está asegurada la permanencia del statu quo.

Este domingo el ex presidente mexicano Vicente Fox ganó la atención pública al realizar unas declaraciones que sorprendieron a todos. Bajo un pretendido llamado a la “unidad” y sin atreverse a mencionar abiertamente el nombre de Enrique Peña Nieto, Fox recomendó “al pueblo de México” apoyar a quien “es claro que se perfila [como] un ganador”.

El consejo de Vicente Fox se da apenas unos días después de que uno de los periódicos de circulación nacional más importantes, el diario Reforma, publicara su encuesta mensual de intención de voto en la que el candidato priista sufrió una caída considerable en las preferencias electorales y, en contraste, el llamado “candidato de las izquierdas”, Andrés Manuel López Obrador, tuvo un repunte calificado de exponencial, quedando la diferencia de ambos en apenas 4 puntos porcentuales: Peña Nieto con 38% de preferencias y López Obrador con 34%. Atendiendo esta encuesta podríamos preguntarnos, no sin malicia, a qué puntero estará aludiendo Fox: ¿al puntero que se desploma o al puntero que se pronostica?

Pero incluso sin tomar en cuenta este contexto ya muchas personas, analistas serios y personas comunes y corrientes, han reparado en la evidente contradicción de la convocatoria foxista. El candidato que hace 12 años llamó a sacar al PRI “a patadas de Los Pinos” es el mismo que ahora hace proselitismo a favor de aquellos que entonces tildó de “víboras prietas” y “tepocatas”.

Y Fox no está solo. Hace un par de semanas el ex panista Manuel Espino anunció su adhesión a Peña Nieto en su calidad de presidente de Volver a Empezar, una confusa asociación política nacida a la sombra del Partido Acción Nacional y la Organización Demócrata Cristiana de América, instituciones de corte conservador que Espino también presidió.

En este punto los signos son claros. Que Espino, en todo su conservadurismo, haya preferido a Peña Nieto sobre la candidata del supuesto partido de derecha, Josefina Vázquez Mota del PAN, habla con mayor elocuencia de Peña que del propio Espino. Significa, de alguna manera, que el ex dirigente panista ve mayor futuro político para sí con la victoria electoral del priista que con la que hasta hace no mucho fue su correligionaria. En pocas palabras, la movida de Espino hace pensar que Peña Nieto está mucho más cerca de la derecha conservadora, reaccionaria e incluso radical, que Vázquez Mota y los panistas que la apoyan. "Sí, [...] en lo personal soy conservador", afirmó sin titubear Enrique Peña Nieto durante su participación en el programa Tercer Grado de Televisa el pasado 23 de mayo.

En sentido similar podría entenderse el llamado dominical de Fox. Para el ex presidente ―entusiasta también del statu quo, privilegiado que cambió el eslogan del cambio por la comodidad en la permanencia inane de todas las cosas― el mejor escenario posible es la llegada de Peña Nieto a la presidencia. ¿Por qué? Probablemente porque esto se traduciría en seis años más de mantenerse en una posición ventajosa fundamentada en el poder y el dinero. Otra muestra de conservadurismo ramplón y egoísta de quien solo ve por sus intereses de clase.

Aunque parezca incómodo o ingenuo decirlo, Andrés Manuel López Obrador representa la esperanza (no sé si la realidad) de desplazar esta normalidad política de reglas no escritas a un punto diametralmente opuesto del espectro. Su manifiesta antipatía por los sectores y personalidades más deplorables de la vida pública mexicana ―líderes del “sindicalismo charro”, los dueños del monopolio televisivo que tiene secuestrado un amplio sector de la opinión pública mexicana, políticos que gozan de una impunidad ofensiva a pesar de los crímenes en que han incurrido, etc.― alimenta la ilusión más emocional que racional de que, si gana las elecciones, no establecerá pactos de ningún tipo con estos llamados “poderes fácticos”, o al menos no si estos acuerdos van en detrimento del bienestar general o de las legislaciones vigentes.

Si pudiera realizarse una matriz de probabilidades, que incluyera todos los factores posibles que influyen en un hecho (pasado de los políticos, sus amistades, su formación, su carrera, sus éxitos y sus fracasos, los valores morales que privilegian, respetan o desprecian, y tantos otros), estoy seguro de que al menos en lo que concierne a este aspecto, en la presidencia de López Obrador el ejercicio amplio y equitativo de la justicia parece más probable que en la de Peña Nieto.

Y no se trata, como se dice coloquialmente, de una “caza de brujas”. Pero si de algo adolece México es de su atávica falta de justicia, rasgo cultural que por siglos ha fomentado comportamientos que van desde los fraudes millonarios a instituciones públicas (como sindicatos o dependencias gubernamentales), hasta innúmeras violaciones cotidianas a los reglamentos más simples (como el de tránsito). Puede ser posible que, simbólicamente, ejercer la justicia en las altas esferas del poder siembre la idea de que en México las leyes existen y se aplican contra todo aquel que las quebranta.

Pero no me desvío más. Este es solo un ángulo desde donde puede derivarse por qué, al menos por probabilidad, el triunfo de López Obrador en las elecciones de julio próximo representa una de las posibilidades más reales de vivir en un país menos impune, menos desigual, menos injusto. Y lo pongo así, en negativo, porque seis años y un presidente no bastan para realizar esta labor hercúlea. Es, también y sobre todo, un trabajo que cada uno de nosotros debe cumplir cotidianamente y por convicción propia.

Solo que, con los descomunales recursos con los que cuenta el gobierno, las cosas pueden acelerarse un poco.

Twitter del autor: @saturnesco