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El "Katha Upanishad" narra la fascinante iniciación del joven Nachiketa en los misterios de la muerte

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        If the red slayer think he slays,
       Or if the slain think he is slain,
  They know not well the subtle ways
      I keep, and pass, and turn again.
 
   "Brahma", Ralph Waldo Emerson
 

En la segunda parte de este acercamiento a las enseñanzas de los Upanishads, los antiguos textos cuyo conocimiento, según legaron los antiguos filósofos de la India, lleva a la destrucción de la ignorancia y conduce hacia el Brahman, estudiaremos el Katha Upanishad, uno de los más conocidos entre estos textos revelados.  

El Katha Upanishad narra la historia de la visita de Nachiketa a la morada de la muerte. Nachiketa, pese a ser solo un adolescente advierte que el sacrificio que ofrece su padre a los brahmanes es parco, ya que  piensa ofrecer vacas que ya han visto sus mejores días. El joven exaltado por una profunda fe (Shraddha) se anticipa al sacrificio, consciente de que la tradición dicta que hay que estar dispuesto a dar todo lo que se tiene --justamente para vivir en consonancia con lo sagrado-- y le dice a su padre: "¿A quién me darás?", así dos y hasta tres veces, asegurándose de que el sacrificio sea digno. Su padre, Vajasravas, finalmente le responde que le dará a la Muerte, a Yama.

Nachiketa se marcha a la morada de Yama, no sin antes recordarle a su padre que: "El mortal madura, como el grano; y como el grano muere y nace otra vez", mostrando así que más importante que una vida en el campo infinito de la existencia es el recto proceder.
En la casa de la muerte Nachiketa espera 3 días a Yama que se halla ausente. Estos 3 días son un símbolo del valor del joven brahman, que logra permanecer impávido, sin recibir alimento en este sitio donde ningún mortal mantiene su integridad. Sobre esto dice Paul Deussen en su estudio clásico La filosofía de los Upanishads

La misma explicación debe ser dada para esta saliente característica que aparece un y otra vez en los Upanishads, que un maestro se niega a impartir instrucción a un pupilo que se le acerca hasta que por su persistencia en su tarea haya probado su valor. El mejor ejemplo de esto es Nachiketa... a quien el dios de la muerte le otorga la instrucción deseada sobre la naturaleza del alma y su destino una vez que ha rechazado consistentemente todos los intentos por desviarlo de su deseo.

Como vimos anteriormente uno de los significados de la palabra "Upanishads" es "sentarse cerca a oír el secreto del maestro". En este caso es la muerte la que enseña, a la cual hay que acercarse y con la cual es necesario congraciarse. Ya que Nachiketa logró esperar 3 noches, Yama le concede tres deseos. El primer deseo de Nachiketa es que, una vez que sea liberado por Yama, encuentre bien a su padre y que este lo reciba con un sentimiento favorable. En esto Nachiketa muestra la ausencia de egoísmo y su respeto por la tradición brahmánica, una piedad para con el padre que es un símbolo de su adherencia a la ley del cielo. El segundo deseo es conocer el secreto "del fuego que conduce al cielo". Para los filósofos de los Upanishads, el fuego es el elemento más estimado, ya que es el más cercano a lo puramente espiritual y, como dice Yama, "es el comienzo de este mundo". Yama entonces le enseña a Nachiketa a preparar el sacrificio del fuego e incluso acuña su nombre para este ritual.

La esencia de este memorable episodio se revela con el tercer deseo de Nachiketa. El joven iluminado por el más puro deseo de conocimiento pide a Yama que le revele el secreto que solo él conoce, el conocimiento sobre el cual incluso "los dioses dudan", esto es: ¿qué ocurre en la gran transición?, ¿qué sucede después de morir?, ¿existe realmente la muerte? Yama intenta desmotivar a Nachiketa sobre este asunto, que guarda celosamente. Le ofrece, en cambio, hacerlo príncipe del mundo y brindarle todos los placeres: "mujeres deliciosas con carros e instrumentos musicales". Pero el joven muestra una madurez inusitada: "Las cosas de los mortales son efímeras, oh Antakr, y agotan el brillo de los sentidos. Incluso el calor de todos los sentidos se agota. Incluso una vida entera es deleznable. ¿Carros? ¿Danzas y canciones?". Nachiketa prueba que su atención yace fija en lo que no está sujeto al cambio y a la descomposición, no sucumbe ante la tentación de la gloria mundana, que es apenas un destello insignificante, sabe que "la riqueza es perecedera, puesto que lo que es eterno no se logra mediante cosas impermanentes". Así se gana la privanza de Yama e inicia su instrucción.

Lo que la muerte le dijo a Nachiketa

Yama inicia a Nachiketa en los misterios del alma primero felicitándolo por haber rechazado el placer, puesto que esto ata al hombre al mundo material; buscar el placer es caminar "sobre la amplia red de la muerte". Posteriormente lo instruye sobre aquello que es imperecedero. Esto es el Om, la vibración eterna que rezuma en el espacio dando a luz al mundo en perpetuidad. "Esta sílaba es el Brahman; esta sílaba es lo supremo. Quien conoce esta sílaba obtiene lo que desea". Yama añade que el Om es el soporte del universo, el patrón sobre el cual se erigen todas las cosas. La Muerte entonces le revela el secreto de la inmortalidad del alma (atman), diciendo:

Lo sabio (el atman), no nace ni muere; no ha venido de ningún lugar, no ha devenido nadie. Es no-nacido, eterno, constante, antiguo. No muere cuando muere el cuerpo.

Si el que mata cree matar y el que es matado se piensa muerto, ninguno de los dos entiende. Ni este mata ni aquél muere,

Más pequeño que lo pequeño, más grande que lo grande es el atman ubicado en lo más oculto del hombre. Quien, libre de deseo, ve por gracia del creador la grandeza del atman queda libre de penas.

screen-shot-2012-06-02-at-8-12-01-pmEstos versos serán repetidos a lo largo de la historia por numerosos filósofos y poetas, de tal forma que, hablando de la inmortalidad, son inmortales a su manera. Son, por supuesto, la inspiración del poema de Emerson, "Brahma", y la misma imagen también aparece en el Bhagavad Gita, entre otros textos. El ser es inmortal, la muerte es solo la ilusión que nace de la identificación transitoria con el aspecto material. El ser se libera al ver en su propia alma a la divinidad suprema: en el atman (alma), el brahman. Para poder percibir esta divinidad inherente, una persona debe primero practicar la virtud, aquietar la mente y concentrarse en lo eterno. De alguna manera vemos aquí en acción la máxima délfica de "conócete a ti mismo", conocerse a sí mismo es ver más allá de la mente y descubrir el alma. Conocer el alma es abrir la puerta a Dios. En esto encontramos un rasgo de la philosophia perennis, como dice el académico Algis Uzdavinys, "el objetivo de la filosofía para Platón era ver a Dios" y también "entrenarse para la muerte", en esto hay una coincidencia significativa que, junto con muchas otras similitudes, nos hace pensar que la filosofía no es exclusiva de Grecia, sino que es un mismo cauce de conocimiento que fluye desde aguas inmemoriales. (En el Katha Upanishad también encontramos una metáfora similar a la que utiliza Platón en el Fedro para describir el alma, que se conoce como "la alegoría del carro alado". Dice Yama: "Debes saber que el atman es quien viaja en el carro y el cuerpo es el carro, el entendimiento (buddhi) el auriga y la mente (manas) las riendas".

Sigamos con la exposición que hace Yama de la teoría de la visión del atman:

Más allá de los sentidos están los objetos; más allá de los objetos está la mente. Más allá de la mente está el entendimiento; más allá del entendimiento está el atman [...]

El atman oculto en todos los seres no se manifiesta, pero es visto por los de vista sutil con su sutil inteligencia.

De lo anterior podemos deducir, entonces, que la inmortalidad es una cuestión de percepción, de agudeza, de ser capaces de abrir el ojo del alma (el entendimiento que es la facultad cognitiva específica del alma). Yama incluso le concede un secreto de alquimia interna, quizás una técnica para separar el alma del cuerpo, lo puro de lo impuro, lo eterno de lo perecedero; a la vez, el yoga del atman con el brahman. Cuando le dice:

Cuando todos los nudos del corazón son cortados aquí [en la Tierra], entonces el mortal se hace inmortal [...] Hay 101 canales [nadi]; uno de ellos atraviesa la cabeza. Yendo hacia arriba a través de él uno va hacia la inmortalidad [el canal susumna]. Los otros son para ir en varias direcciones. Del tamaño del pulgar es purusa [el ser infinito], el atman interior, siempre sentado en el corazón de los hombres. Uno debería separarlo de su propio cuerpo con firmeza como se separa del tallo de la hierba munja. Uno debería conocerlo como puro e inmortal.

Screen shot 2015-06-29 at 4.57.42 PMEl Katha Upanishad termina diciendo que tras recibir esta instrucción, practicando el yoga (la unión) y habiendo conocido el atman, Nachiketa logró escapar al ciclo de la muerte y obtuvo el Brahman. La Muerte le enseñó a no morir. 

Para terminar este comentario, quiero hacer una pequeña digresión, a lo que considero es una de las claves de este sistema filosófico que podemos cotejar con la función fundamental de la filosofía platónica, expresada por Sócrates como el arte de volver a crecer las alas del alma, lo que es en este caso el conocimiento del atman y por lo tanto su liberación de lo impermanente, su ascenso hacia la inmortalidad. La doctrina de Yama tiene como fundamento la identidad entre el brahman y el atman, algo que vimos en la introducción a esta serie de los Upanishads. Se le dice a Nachiketa: "Lo que está aquí también está allí; lo que está allí también está aquí. Muerte tras muerte obtiene quien ve diferencia en ello". Yama explica aquí que la muerte ocurre solamente mientras se percibe la diferencia entre el alma y dios, entre el ser y el universo, entre lo múltiple y lo uno. Puesto que en realidad todo el universo es Brahman. Es esto un principio de percepción no dual, lo indiferenciado o avyakta, lo que el físico John Wheeler ha llamado "intersubjetividad", y podemos también designar como "omnijetividad", una propiedad de un "universo participante": una íntima disolución entre sujeto y  objeto. 

La traducción que hemos venido utilizando para el Katha Upanishad es de Daniel de Palma (Upanisads, Siruela, 2011). Para terminar quiero referirme a la traducción usada por el poeta Ralph Waldo Emerson en su ensayo sobre la inmortalidad. Yama dice:

El alma no nace; no muere; no fue generada por alguien. Ni tampoco fue producida de ello. Innata, eterna, no muere aunque se mate al cuerpo; más sutil que lo que es sutil, más grande que lo que es grande, sentándose viaja lejos, durmiendo recorre todo el mundo. Pensando el alma como incorpórea entre los cuerpos, firme entre las cosas pasajeras, el hombre sabio elimina el sufrimiento. El alma no puede obtenerse por el entendimiento, ni por la múltiple ciencia. Puede obtenerse por el alma por la cual es deseada. Ella revela sus propias verdades.

La gracia y el misterio de este Upanishad se resumen en esta idea: la inmortalidad, que es igual al conocimiento del alma, se obtiene como una bendición o un regalo del Brahman, pero ese Brahman, esa divinidad, es uno mismo, es el alma. El alma se elige a sí misma para revelarse. Un concepto similar se encuentra en Ibn Arabi, el místico iraní, y su noción de la "oración teofánica". Como explica Henry Corbin, el gran traductor y divulgador del misticismo islámico, al rezar el místico crea una imagen de dios y produce a dios en su interior, sirviéndose de lo que Corbin llama la imaginación creativa. Y, sin embargo, esto mismo puede entenderse como que dios se revela a sí mismo en la oración, que dios tiene una visión de sí mismo. El alma puede "crear" a dios imaginándolo porque ella misma es dios, es decir, su visión no es una fantasía, es una teofanía inmanente, una revelación del ser. El Katha Upanishad nos dice que tan solo la fuerza de esta visión, que significa, al ser no dual, hacerse uno con lo que se ve, es suficiente para obtener la inmortalidad.  

 

Twitter del autor: @alepholo

Primera parte: El que se conoce a sí mismo conoce el ser del universo

El sentido original de la filosofía: un ejercicio espiritual y un entrenamiento para la muerte

AlterCultura

Por: pijamasurf - 06/29/2015

En la segunda entrega de Cadena Áurea de Filosofía nos preguntamos sobre el sentido original de la filosofía que concibieron los filósofos griegos, especialmente la tradición platónica: un arte de vida, un entrenamiento para la muerte y una herramienta de evolución espiritual

 

En el segundo episodio del podcast de filosofía Cadena Áurea, el Dr.Ernesto Priani y Alejandro Martínez Gallardo conversan sobre el significado original de la filosofía y contemplan la importancia de rescatar el espíritu que encarnaron los antiguos filósofos helénicos y retomar una tradición filosófica que no se contentaba con el razonamiento discursivo y la abstracción, separación y clasificación de la realidad en sistemas lógicos, sino que era un camino teórico y práctico para la transformación y el crecimiento espiritual del ser humano. 

 

0-1:20: Intro -- Track: "How To Operate Your Brain" --Tim Leary sobre Sócrates y las ideas de "conócete a ti mismo" y "cuestiona a la autoridad".

1:20-5:00: La filosofía cómo un arte de vida y un medio de transformación: ¿hemos perdido el espíritu original de la filosofía?, ¿sabiduría y filosofía se han separado?

5:00-9:00: La tradición platónica y el significado original de la filosofía; Platón y la filosofía como entrenamiento para la muerte y como el arte de hacerse como dios; la importancia de la iniciación y los misterios; ¿la filosofía es el yoga de Occidente?

9:00-13:00: ¿La modernidad está regida por la superficialidad?, ¿nuestra vida es poco profunda?; nuestra época ha exiliado al alma, pero no se puede hablar sobre filosofía sin hablar del alma; "la filosofía como purificación del alma"; el alma como concepto integrador, la aglutinación de inteligencia y cuerpo; trinidad vs dualidad; Heinrich Zimmer y la filosofía de la transformación de la India.

13:00-17:00: La filosofía debe ser practicada; una herramienta en contra de la enajenación del capitalismo y el consumismo; la tradición filosófica de la imaginación; la imaginación como el órgano de percepción que aprehende  el mundo espiritual; la filosofía contra el materialismo; Sócrates y la reflexión sobre la muerte.

17:00-21:00: Los beneficios de meditar sobre la muerte; los procesos de la naturaleza; el hombre como espejo del cosmos; (18:30) Track: "Comply-Emergency Broadcast System"; la filosofía en la vida cotidiana; ejercicios prácticos de filosofía; la filosofía para comprender la fantasía y defendernos de la programación mental de los medios masivos y la publicidad.

21:00-25:00: La magia de las imágenes; la realidad como una guerra de fantasmas; un tip para navegar la cotidianidad, cortesía del emperador Marco Aurelio; la importancia de reflexionar sobre la vida y observar el mundo y el ser; ¿tomar las cosas con filosofía nos puede curar?; una reflexión sobre la frase: "el dolor es inevitable, pero el sufrimiento es opcional"; las enfermedades como movimientos o comunicaciones del alma

25:00-27:39: La importancia de una vida con significado (la vida con filosofía es más rica); la eudaimonia, o el buen daimon; la conexión entre el hombre y el cosmos; seguir los ritmos de la naturaleza para llevar una vida más sana y significativa.

 

Axis conceptual

-Una filosofía cuyo centro es el alma y cuyo objetivo es la transformación.

-Transformación porque el filósofo al tener la experiencia del conocimiento se convierte en aquello que conoce (una gnosis propiamente) y también porque, para conocer lo que yace más allá de las apariencias, el filósofo debe agudizar su percepción y trabajar su propio instrumento de conocimiento: su ser. Dice la tradición platónica que solo podemos conocer aquello a lo que nos parecemos, el verdadero conocimiento es un vínculo de simpatía: un reconocimiento de la unidad.

-No hay verdadero entendimiento intelectual sin la energía que permita sostener la experiencia.

-La filosofía puede ser (y ha sido antiguamente) usada como un antídoto contra el materialismo.

-La filosofía platónica y neoplatónica, no debemos olvidar, es un cuerpo de conocimientos teóricos y prácticos que permiten al hombre comprender el mundo, comprenderse a sí mismo y posteriormente alcanzar un estado de conciencia en el que la muerte es percibida como la oportunidad de poner a prueba la labor de conocimiento y emprender el vuelo del alma de regreso a la unidad divina. O, como dijera Plotino: "el vuelo del solo al Solo".

-Entrenarse para morir es el ejercicio espiritual por antonomasia, el filósofo así se declara a favor de su alma y se opone al pesado sueño de la existencia material.

-Observar los ritmos y patrones del cosmos es parte del ejercicio de autoconocimiento, puesto que el hombre es un pequeño cosmos.

 

 

Material adicional- Como complemento o también para profundizar un poco más sobre estos temas, compartimos una serie de citas

 

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EL ORIGEN DE LA FILOSOFÍA EN LA TRADICIÓN PLATÓNICA 

El filósofo lituano Algis Uzdavinys escribe, en su introducción a la antología The Golden Chain:

En la definición de Platón de la filosofía como un entrenamiento para la muerte (Fedón, 67cd) se hizo una implícita distinción entre la filosofía y el discurso filosófico. La filosofía moderna occidental (una criatura un tanto monstruosa y corrompida, inicialmente modelada por la teología cristiana y por la lógica postcartesiana) ha sido sistemáticamente reducida al discurso filosófico dogmático de un solo a través de la unilateralidad fatal de su mentalidad humanista secular y una crucial incomprensión de su sabiduría tradicional. La tarea de los filósofos antiguos de hecho era contemplar el orden cósmico y su belleza; vivir en armonía con él y trascender las limitaciones impuestas por la experiencia sensorial y el razonamiento discursivo.

Uzdavinys rastrea el origen de la filosofía a la iniciación en una tradición espiritual (lo que Marsilio Ficino llamaría prisca theologia):

En el sentido órfico-pitagórico, filosofía significaba sabiduría (sophia) y amor (eros) combinados en una purificación moral e intelectual con el fin de lograr una "semejanza a Dios" (homoiosis theo, Platón, Teeteto, 176b). Esta semejanza debía ser lograda a través de la gnosis, conocimiento... La filosofía platónica (y sobre todo el neoplatonismo) es una vía contemplativa y espiritual basada en la intelección o la visión noética (noesis), que trasciende el reino de la percepción sensorial y el razonamiento discursivo. A través de una aprehensión inmediata de primeras causas, la inteligencia no-discursiva lleva a la (henosis) con las Formas divinas. "El conocimiento de los dioses", dice Jámblico, "es virtud y sabiduría y felicidad perfecta y nos hace como los dioses".

Manly P. Hall escribe, en su introducción a The Secret Teachings of All Ages:

Platón consideraba la filosofía como el bien más grande otorgado por la divinidad al hombre. En el siglo XX, sin embargo, se ha convertido en una complicada y onerosa estructura de nociones arbitrarias irreconciliables --cada una, no obstante, sostenida por una lógica casi incontestable. Los altivos teoremas de la vieja Academia que Jámblico comparó con el néctar y la ambrosía de los dioses se han adulterado tanto por la opinión --que Heráclito declaró ser una demoledora enfermedad de la mente-- que el hidromiel celestial sería irreconocible para este gran neoplatónico. Evidencia convincente de la creciente superficialidad del pensamiento científico y filosófico moderno puede verse en su constante deriva hacia el materialismo. 

[...] En esta era en la que la palabra "filosofía" tiene poco significado si no está acompañada de algún otro término calificativo. El cuerpo de la filosofía ha sido segmentado en innumerables ismos, más o menos antagónicos, los cuales se han esforzado tanto por refutar las falacias de uno o del otro que las cuestiones más sublimes del orden divino y el destino humano han sufrido un deplorable descuido.

En Words to the Wise, el filósofo canadiense señala:

Los misterios instituidos de la antigüedad poseían una tradición metafísica intacta que descendía de una larga línea de hierofantes desde los oscuros principios del tiempo. El merito de estos sistemas puede ser inferido por el alto orden de hombres que dejaron testimonio de lo sublime de sus enseñanzas. Pitágoras, Platón, Aristóteles, Plutarco, Proclo, Cicerón, Hipatia, Fidias, Hipócrates y una hueste más de pensadores reconocieron la supremacía de los misterios instituidos de los griegos y los romanos. Mentes de esta calidad difícilmente son engañadas por la superficialidad.   

 

LA FILOSOFÍA COMO ARTE DE VIDA Y PRAXIS DE TRANSFORMACIÓN

El emperador romano y filósofo estoico Marco Aurelio, en sus Meditaciones:

1. Al despuntar la aurora, hazte estas consideraciones previas: me encontraré con un indiscreto, un ingrato, un insolente, un mentiroso, un envidioso, un insociable. Todo eso les acontece por ignorancia de los bienes y de los males. Pero yo, que he observado que la naturaleza del bien es lo bello, y que la del mal es lo vergonzoso, y que la naturaleza del pecador mismo es pariente de la mía, porque participa, no de la misma sangre o de la misma semilla, sino de la inteligencia y de una porción de la divinidad, no puedo recibir daño de ninguno de ellos, pues ninguno me cubrirá de vergüenza; ni puedo enfadarme con mi pariente ni odiarle. Pues hemos nacido para colaborar, al igual que los pies, las manos, los párpados, las hileras de dientes, superiores e inferiores. Obrar, pues, como adversarios los unos de los otros es contrario a la naturaleza. Y es actuar como adversario el hecho de manifestar indignación y repulsa.

Heinrich Zimmer, en Filosofía de la India:

Pero la principal preocupación --en notable contraste con los intereses modernos de los filósofos occidentales-- ha sido siempre no la información sino la transformación: un cambio radical de la naturaleza humana y, con el, una revelación de su manera de entender tanto el mundo exterior como su propia existencia: transformación tan completa como es posible, y que, si tiene éxito, equivaldrá a una total conversión o renacimiento, será un renacimiento. 

El filósofo francés Pierre Hadot explica por qué decidió titular a su libro Ejercicios espirituales y filosofía antigua:

De hecho, estos ejercicios --tal como podemos advertir en el texto de G. Friedmann-- corresponden a un cambio de visión del mundo y a una metamorfosis de la personalidad. La palabra «espiritual» permite comprender con mayor facilidad que unos ejercicios como estos son producto no solo del pensamiento, sino de una totalidad psíquica del individuo que, en especial, revela el auténtico alcance de tales prácticas: gracias a ellas el individuo accede al círculo del espíritu objetivo, lo que significa que vuelve a situarse en la perspectiva del todo ("Eternizarnos al tiempo que nos dejamos atrás").

[...] La práctica de la filosofía no consistía en producir la teoría de la lógica, eso es la teoría de hablar bien y pensar bien, tampoco en producir la teoría de la física, eso es del cosmos, ni en producir  la teoría de actuar bien --sino que se ocupaba de hablar bien, de pensar bien, de actuar bien y de estar verdaderamente consciente del lugar que uno ocupa en el cosmos.

Manly P. Hall, en Words to the Wise:

Antes de la sabiduría debe llegar la capacidad de la sabiduría. El entendimiento es solo posible para un organismo que se ha entrenado para entender; y uno no se entrena solamente deseando, suspirando, escuchando. Como un atleta debe entrenarse para tener un alto rendimiento corporal, así también el estudiante de filosofía debe poner sus pensamientos, emociones y acciones bajo una disciplina especializada si es que quiere lograr fuerza filosófica.

Henry Corbin en Cuerpo Espiritual y Tierra Celeste:

No hay una verdadera filosofía que no desemboque en metafísica del éxtasis, ni experiencia mística que no requiera una preparación filosófica seria. 

 

FILOSOFÍA DEL MICROCOSMOS 

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Christos Evangeliou, en The Hellenic Philosophy: Between Europe Asia and Africa:

Podemos aprender del Sócrates platónico y de la genuina filosofía platónica una lección de cómo vivir en armonía con la naturaleza y la Madre Tierra, que merece nuestro amoroso cuidado mientras va envejeciendo y es cada vez más contaminada por nosotros, sus hijos desobedientes, tal vez su más grande pena, pero potencialmente su más grande gloria, mientras que el Padre Cronos nos hace más sabios a través del sufrimiento; y ver al Cosmos como nuestro hermano mayor con un cuerpo mucho más grande que el nuestro, pero hecho de los mismos elementos y con una "Hermana Alma" mucho más sabia que nuestras almas, que ocasionalmente detendrían el ritmo frenético, voltearían hacia adentro, e intentarían descubrir quiénes son, de dónde vienen, a dónde van y de qué se trata esta vida.

El médico y alquimista Paracelso (Selected Writings):

Así que la filosofía no es más que el conocimiento y el descubrimiento de aquello que tiene su reflejo en el espejo [...].

El cielo es el hombre y el hombre es el cielo, y todos los hombres juntos son el único cielo, y el cielo no es más que un solo hombre. 

Todo lo que la teoría astronómica ha sondeado profundamente estudiando los planetas y las estrellas y sus relaciones... puede ser aplicado al firmamento del cuerpo [humano].

Y el Sol y la Luna y los planetas, así como las estrellas y el caos, están en el hombre... el cuerpo atrae el cielo [...].

Ningún cerebro puede abarcar completamente toda la estructura del cuerpo del hombre y la extensión de sus virtudes; puede entenderse solo como una imagen del macrocosmos, la Gran Criatura. Solo así se manifiesta lo que yace dentro de él. Lo exterior y lo interior son una sola cosa, una constelación, una influencia, una concordancia, una duración... una fruta.

  

UNA MEDITACIÓN SOBRE LA MUERTE

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Rainer Maria Rilke, en Las Elegías de Duino:

Morir es trabajo duro y está lleno de recogimiento antes de que uno pueda gradualmente sentir un trazo de la eternidad.  

Pierre Hadot, en Ejercicios espirituales y filosofía antigua:

Sócrates se expuso a la muerte por la virtud. Prefirió morir antes que renunciar a las exigencias de su conciencia; prefirió por tanto el Bien al ser, y la conciencia y el pensamiento a la existencia corporal. Semejante elección constituye precisamente la elección filosófica fundamental, pudiéndose decir por tanto que la filosofía implica el ejercicio y el aprendizaje de la muerte, si es cierto que somete el deseo de existencia propio del cuerpo a las exigencias superiores del pensamiento. Como indica el Sócrates del Fedón: «Así pues, es cierto que quienes, en el sentido exacto de la expresión, se tienen por filósofos se ejercitan para morir, y que la idea de estar muertos no resulta para ellos, o en todo caso menos que para cualquier otro en el mundo, motivo de espanto. 

Platón, en el Gorgias:

"¿Quién sabe --como dice Eurípides-- si esta vida no es la muerte, y la muerte la vida?". Existen filósofos que mantienen que aún en vida estamos muertos, y que el cuerpo (soma) es la tumba (sema) del alma.

 

UNA FILOSOFÍA CON ALMA E IMAGINACIÓN VS EL MATERIALISMO

Jean Gebser, en su libro Origen y presente:

Una nueva realidad espiritual es sin duda la única seguridad de que se puede conjurar la destrucción material que nos amenaza, y tan solo su realización parece garantizar una subsistencia de la humanidad contra los poderes de la técnica, de la "ratio" y el caótico estado de ánimo. 

Si nuestra conciencia, y me refiero a la concienciación, vigilancia y claridad del individuo, no logra ayudar a que irrumpa una nueva realidad y a que ejerza sus efectos, entonces tendrán razón los profetas de la decadencia. Todo lo demás es ilusión. Con esto se plantean grandes exigencias a cada uno de nosotros, y cada uno de nosotros está cargado de responsabilidad.

Henry Corbin, en Cuerpo espiritual, tierra celeste:

Esto es sin ninguna duda lo que hemos olvidado en Occidente, desde que se perdió la "batalla a favor del Alma del mundo". Una vez perdida esta batalla, la imagen es presa de todas las degradaciones, de todas las desvergüenzas de una imaginación que ha perdido su eje orientador y, con ello, su función cognitiva. Ya no se conocen más que las imágenes derivadas de lo sensible o que son perceptibles a través de los sentidos (la llamada civilización de la imagen, la pantalla de cine). A partir de ahí, ya no hay imágenes metafísicas, ni metafísica de la imagen y de la imaginación, ya que el principio de esta es que, mediante el órgano del alma, por su función imaginadora, es el propio universo del Ser el que se revela en las Formas imaginales del mundus imaginalis, que revelan eo ipso al alma misma su propia imagen, su álter ego, al mundo del Malakūt.

 

Twitter de Ernesto Priani

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