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Científicos convierten hojas de espinaca en tejido cardíaco funcional

Ciencia

Por: pijamasurf - 03/27/2017

En un desarrollo sorprendente, investigadores del Instituto Politécnico de Worcester usaron hojas de espinaca para desarrollar tejido muscular de corazón humano

En la búsqueda de alternativas médicas para el trasplante de órganos humanos, un grupo de investigadores del Instituto Politécnico de Worcester, Massachusetts, desarrolló recientemente una técnica en la que usaron hojas de espinaca para reconstruir tejido cardíaco.

Este desarrollo, sin duda sorprendente, surgió ante la dificultad de regenerar vasos sanguíneos del tejido muscular del corazón, utilizando incluso técnicas avanzas de impresión 3D.

Ante el reto, el equipo dirigido por Joshua Gershlak recurrió a hojas de espinaca, cuyas “venas” conducen agua y nutrientes a las células de forma análoga a como la sangre fluye en los tejidos humanos.

El trabajo de los investigadores consistió en reemplazar las células de la planta en la estructura venosa con células humanas, con lo cual, poco a poco, el tejido vegetal fue sustituido también con tejido humano. Así, la hoja se transformó en un pequeño corazón capaz de bombear sangre a las células a través de un sistema de irrigación que originalmente era de celulosa, un biopolímero que se ha usado ya en la medicina regenerativa.

Por el momento, los científicos consideran que este método podría utilizarse para reparar tejido cardíaco dañado en individuos que han sufrido ataques al corazón o en otros que por una condición genética o de otro tipo son propensos a que dicho músculo se contraiga, y con éste los vasos sanguíneos necesarios para conducir oxígeno, sin el cual no se puede crear nuevo tejido.

Compartimos a continuación el video en donde se explica el desarrollo y, en este enlace, el artículo original de la investigación.

¿Aliens detrás de inexplicables explosiones fuera de la galaxia?

Ciencia

Por: PijamaSurf - 03/27/2017

Inquietante fenómeno recientemente descubierto podría aclarar si hay más vida inteligente en el universo

Se les conoce como fast radio burst (FRB) o explosiones rápidas de radio y fueron descubiertas por primera vez durante el 2007, en el radiotelescopio Parkes de Australia y el telescopio de Arecibo en Puerto Rico. Las describen como liberaciones de ondas de radio extremadamente cortas (duran apenas unos milisegundos) y muy intensas que provienen de una fuente desconocida en el universo.

Por más que distintos investigadores y astrofísicos han intentado explicar su causa u origen aún se aventuran diversas teorías, sin que se haya llegado a una conclusión determinante. Varios grupos de astrónomos desde diferentes observatorios del mundo, coordinados por la investigadora Emily Petroff de la Swinburne University of Technology en Melbourne, dieron seguimiento al fenómeno estudiándolo con diferentes longitudes de onda como luz visible, infrarroja, ultravioleta y rayos X, descubrieron muy poco sobre este intrigante fenómeno.

Estas explosiones expiden en unos cuantos milisegundos tanta energía como nuestro Sol en todo un día, pero no arrojan una cantidad de luz equivalente. Esto hace que se descarte alguna relación con nacimientos de estrellas o supernovas a través de explosiones de rayos gamma.

Esta teoría apuesta por su relación con colisiones o sismos estelares o un posible vínculo con objetos compactos con alta concentración energética, como agujeros negro o estrellas de neutrones.

Otra teoría, formulada por dos físicas de Harvard, Avi Loeb y Manasvi Lingam, es que la explicación podría hallarse en la suposición de que que el origen de dichas explosiones es artificial, es decir, que podría tratarse de un evento provocado, a través de tecnología desarrollada para ello, por una civilización más avanzada. En otras palabras: aliens.

Aunque para muchos esta postura pueda sonar disparatada, siempre vale la pena agotar las posibles respuestas a preguntas tan amplias. Después de todo, los datos duros son los que tienen la última palabra en la ciencia.

En una entrevista, Loeb dijo: “La ciencia no es un asunto de creencias, es un asunto de evidencias”.

Hasta ahora sólo se han podido detectar 17 explosiones. De acuerdo con estas investigadoras, por la brevedad del fenómeno, su anomalía y poder, bien podría tratarse de energía utilizada para impulsar las “velas” de grandes naves espaciales de aproximadamente 1 millón de toneladas, suficiente peso como para cargar seres vivos y llevarlos por distancias intergalácticas con todas sus posibles necesidades cubiertas.

¿Será ésta la respuesta correcta?