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Después de un ritual electrónico en la selva, Comunité lanza nuevo EP

Arte

Por: pijamasurf - 04/07/2017

A contraflujo de la gran mayoría de los festivales en México, Comunité prioriza la calidad de la música, una selección de artistas emergentes, la relación con el espacio y la intención de crear momentos de comunión sin branding

Mientras que la mayoría de los festivales en México apuestan por headliners reconocidos, branding ubicuo y fórmulas de éxito, priorizando siempre lo económico, si bien permitiendo que el público se entretenga con algunas estrellas internacionales, lo que ha hecho en los últimos 2 años el festival Comunité es sumamente refrescante y alentador. Además de proponer un festival en el que se anteponen valores como la ecología, el vegetarianismo y la oportunidad para artistas emergentes latinoamericanos, Comunité ha lanzado también recientemente un nuevo EP que destaca a algunos de los productores latinoamericanos más relevantes. 

A diferencia de otros festivales, Comunité prefiere apostarle a su propia mística, a una curaduría sin concesiones del espacio y la música, aunque esto sea un riesgo para sus intereses económicos. No se invita a artistas que revientan taquillas; se traen artistas que probablemente no has escuchado (a menos que seas un conocedor de los distintos géneros de electrónica), los cuales mantienen una línea estilística que se ocupa de ofrecer música para bailar, música para viajar y ritmos para escuchar desde una sensibilidad transfigurada. Lo que se busca, evidentemente, es crear un momento de comunión entre la música y la gente y el espacio (en su última edición, la selva del Caribe mexicano). Es por esto y por toda una serie de intenciones, arreglos geométricos y demás preparativos mágicos que podemos decir que Comunité es un ritual electrónico en la selva, a la vieja usanza de los raves que empezaron a surgir a finales de los 90, cuando la escena era independiente y no estaba cooptada por el delirio de la usura y la masividad. En cierta forma, el espíritu es sencillo: hacer una buena fiesta, para disfrutar con los amigos, en la que uno puede encontrar música que renueva la imaginación. 

En el 2017, el festival se llevó a cabo en el cenote Dos Ojos, con un esfuerzo gigantesco para construir dos stages piramidales que evocaban a la Luna y al Sol, energías polares, uno más dedicado a los beats que acomodan la danza nocturna con toques disco y otro enfocado en la exploración psiconáutica. Un tercer stage albergó world music, sonidos más tropicales para el gozo, y estuvo encabezado por el cubano extraordinaire Dj Jigüe.

Una de las bandas más estimulantes entre la música experimental contemporánea, Ambiq, fue uno de los grandes atractivos, con su jazz lleno de aparatos y paisajes. Cerca de Ambiq, el live act de Kuniyuki fue una mimesis onírica de la selva. El dance floor fue llenado por Omar S en un live set con las sexys vocales de Nite Jewel. Italo Johnson, un oscuro colectivo de productores alemanes anónimos, se consagró tocando en el amanecer con un ácido minimal, diversión in extremis. Repitiendo por segunda ocasión, Lawrence y el equipo de Giegling tomaron el control de la mañana, recibiendo el sol y la lluvia con amagues chamánicos, juegos del más tranquilo de los éxtasis, música suave para los victoriosos: dub solar, house orgánico y hasta momentos de canciones de cuna para arrullar a los elementos. Además se presentaron, a lo largo de más de 18 horas de diversidad musical retacada de joyas: Thomas Melchior, Sonja Moonear, Kyle Hall, Margaret Dygas, Fumiya Tanaka, Julio Victoria, Fred P, Josep, Dengue Dengue Dengue (Live Act), Sakro, Koss (Live Act), Oly, Varhat, Klik & Freak by, Frikstailers (Live Act), Leo Leal, Comunite ss, Vera, Soul Of Hex (Live Act), Avalon Emerson, Pedro Salgado, Project Pablo (Live Act), Cooper Saver, Diego Andrés, Ion Ludwig, Olin y Dolan Bergin.

La calidad del festival está siendo notada por sitios especializados internacionales, por lo que el reto para Comunité será hacer el festival sustentable sin perder la pureza en la propuesta que lo caracteriza.

Celebrando este compromiso musical, Comunité ha lanzado recientemente su segundo EP con tracks de artistas mexicanos que cubren el amplio espectro de lo que está pasando en el país. Tenemos exponentes de la Ciudad de México, Tijuana, Monterrey y Chihuahua.

 

Tracklist

A1. Josep, "Timeless"

A2. Leo Leal, "Moldavita"

B1. Soul Of Hex, "Midgård"

B2. Pedro Salgado, "Krishna"

Henri Cartier-Bresson: el ojo del siglo

Arte

Por: Kin Navarro - 04/07/2017

El fotógrafo francés que miró al siglo XX como pocos, en 20 fotografías

Este genial fotógrafo francés nació el 22 de agosto de 1908 en Chanteloup-en-Brie, Francia.

 

Marsella, Francia, 1932.

 

Estudió pintura en Montparnasse y con apenas 23 años viajó a Costa de Marfil para realizar su primer reportaje.

 

Hamburgo, Alemania, 1952-1953.

 

Fue confundador, junto a Robert Capa, Bill Vandivert, David Seymour y George Rodger, de la Agencia Magnum, una de las agencias fotográficas más importantes a nivel mundial.

 

París, Francia, 1932. Plaza de Europa, Gare Saint-Lazare.

 

Fue asistente del cineasta Jean Renoir.

 

Unión Soviética, Rusia, Leningrado, 1973.

 

Frente a su lente desfilaron figuras tan importantes como Picasso, Henri Matisse, Ezra Pound, Albert Camus, Marie Curie, Édith Piaf, Malcom X, Arthur Miller, Mao Zadong, Gandhi, Fidel Castro y Ernesto “Che” Guevara, entre muchas otras figuras mundiales del arte y la política.

 

Londres, Inglaterra, 1953. Estacion de tren de Waterloo, Tren partiendo hacia Ascot.

 

Fue el primer reportero occidental al que se le permitió la entrada a la URSS luego de la muerte de Stalin.

 

Andalucía, Sevilla, España, 1933.

 

Viajó por todo el mundo captando la belleza de lo espontáneo en lugares como España, Francia, la India, China, Grecia, México, Indonesia, Japón, Yugoslavia y un largo etcétera.

 

EEUU, Nueva York, 1947.

 

En 1982 ganó el premio internacional de la Fundación Hasselblad.

 

EEUU, Nueva York, 1935.

 

Trabajaba exclusivamente en blanco y negro, usualmente con una Leica de 35mm. Nunca usaba flash y era partidario de componer sus fotos desde el disparo mismo y presentarlas sin ninguna clase de intervención hecha en el laboratorio.

 

Cuba, La Habana, 1963. Café en la Plaza.

 

Desde 1933 sus fotografías han viajado alrededor del mundo incansablemente; desde aquel entonces ha tenido una exhibición casi cada año hasta la fecha.

 

Honshu, Japón, 1965. Prefectura de Iwato, Miyako.  

 

Era tímido y detestaba la publicidad; esto le permitió trabajar en distintos lugares sin ser interrumpido.

 

Unión Soviética, Moscú, 1954. Fabrica Zis, producción de camiones.

 

La fotografía, según Cartier-Bresson:

 

Para mí la cámara es una libreta de bocetos, un instrumento de la intuición y la espontaneidad, la maestra del instante que, en terminos visuales, pregunta y decide de forma simultánea. Para poder dar algún “sentido” al mundo, uno debe sentirse involucrado con lo que enmarca a través del visor. Esta actitud requiere concentración, discilplina mental, sesibilidad y un sentido de la geometría. Es por economía de las intenciones que uno llega a la simplicidad en la expresión.

 

Tomar una fotografía es retener el aliento cuanto todas estas facultades convergen en una cara de la huidiza realidad. Es en ese momento que dominar una imagen se vuelve una gran alegría física e intelectual.

 

Tomar una fotografía significa reconocer –simultáneamente y en sólo una fracción de segundo– tanto el hecho en sí mismo como la organización rigurosa de las formas percibidas visualmente que le dan sentido.

 

Es poner la cabeza, el ojo y el corazón en el miso eje.

 

India, Kashmir, Srinagar, 1948. Mujeres musulmanas las faldas del monte Hari Parbal rezando al Sol que se asoma detrás del Himalaya.

 

Bretaña, Finisterre, Francia, 1956. Recolección de algas.

 

Gallup, Nuevo México, EEUU, 1947.

 

Oaxaca de Juárez, Oaxaca, México, 1963.

 

Puedes ver más de sus fotos aquí. Todas las fotos son propiedad de Henri Cartier-Bresson/MagnumPhotos.