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Los hongos son la droga recreacional más segura: estudio global de drogas

Psiconáutica

Por: pijamasurf - 05/25/2017

Los hongos mágicos son la droga recreacional más segura del mundo, incluso más que la marihuana según el Global Drug Survey.

Datos del Global Drug Survey muestran que entre las 12 mil personas que reportaron tomar hongos alucinógenos cuyo ingrediente activo es la psilocibina en el 2016, tan sólo el 0.2% necesitó tratamiento médico, menos incluso que la marihuana.

Según dijo el psiquiatra Adam Winstock a The Guardian: "Los hongos mágicos son las drogas más seguras del mundo. La muerte por toxicidad es casi inédita"

Hay que mencionar que no son completamente inofensivos, ya que si se combinan con alcohol o con un ambiente poco familiar peligroso (como tomarlos en una montaña o utilizando maquinaria pesada), pueden producir accidentes. Lo que es notable de los hongos es que incluso los llamados malviajes suelen tener desenlaces positivos, con el 84% de las personas que dijeron tener dificultades con los hongos, incluso tener que recibir tratamiento psicológico, dijeron que al final se beneficiaron de su experiencia.  

En el caso del LSD, de los 10 mil reportes, el 1% dijo necesitar tratamiento médico. El problema parece tener que ver con que el LSD es una sustancia sumamente potente y es difícil saber medir la dosis. Al igual que con los hongos, no existe una dosis letal de LSD.

Llama la atención que una de las drogas más peligrosas del sondeo es el cannabis sintético, conocido como "spice" o "black mamba" y es que en realidad se trata de diversas sustancias que emulan los efectos del THC, por lo cual muchos tienen químicos sumamente peligrosos. 

Las metanfetaminas, la cannabis sintética, el alcohol, el MDMA, las anfetaminas, la cocaína, el LSD y el cannabis, en orden descendente, fueron las drogas más peligrosas del 2016, según el sondeo.

Promotores de los psicodélicos siguen empeñados en vender un discurso de unidad y conciencia, cuando está probado que el consumo de sustancias no es proporcional al nivel de evolución personal

Aunque para muchos pueda parecer obvio el hecho de que vivir experiencias psicodélicas no garantiza que una persona evolucione significativamente, durante las últimas décadas esta premisa ha sido más popular de lo que imaginamos. En el último medio siglo más de un promotor psicodélico, incluyendo algunas mentes brillantes, han considerado la posibilidad de dosificar a una porción masiva de la población con alguna sustancia psicoactiva, por ejemplo LSD, con el fin de construir sociedades más evolucionadas. 

El documental Sunshine Makers narra la historia de Tim Scully, un activista psicodélico que a finales de los 70 se abocó a producir 750 millones de dósis de LSD. Sus motivos eran meramente ideológicos, o incluso ontológicos, pues Scully creía que esta cantidad de ácido distribuida entre la población ayudaría a salvar el mundo. La premisa era simple: si aseguramos que el grueso de la población experimente una reconexión con "la unidad", entonces se generará la conciencia suficiente para cambiar el juego a favor de la supervivencia –evitando la destrucción del mundo vía una guerra nuclear– y evolución del ser humano. 

En 1977 Scully fue encarcelado por su producción masiva de LSD y 3 años después, al salir de prisión, parecía bastante desilusionado ante su propia premisa. En una entrevista que le hizo el filósofo Peter Sjöstedt, Scully advirtió:

Creíamos que las experiencias trascendentales que aporta el LSD darían fin a la hipocresía humana y la falta de honestidad; creímos que terminarían con la discriminación en cualquiera de sus formatos y la destrucción del medio ambiente. Y creíamos que valía la pena asumir el riesgo en el intento de salvar el mundo. [...] Pero para 1970 la escena se oscureció bastante y era imposible no percatarte de que las personas se estaban comportando muy mal. El LSD no terminó con la deshonestidad ni la hipocresía. Fue cada vez más evidente que la gente podía tener intensas experiencias psicodélicas de unidad y seguir actuando igual de mal cuando "bajaba" de dichos estados. 

Tras estas reflexiones Scully dejaría de producir LSD, pero su experiencia se mantiene vigente hasta nuestros días, en los cuáles aún circulan discursos evolucionistas y pseudomísticos asociados a las experiencias psicodélicas y promovidos por grupos que son la némesis de un pulso conscientemente elevado. Aquí podríamos encontrar, entre otros, a los organizadores de múltiples festivales de música electrónica que, escudados bajo dicha retórica, se dedican a lucrar con la comercialización de estupefacientes y el marketing de experiencias trascendentales. Es muy probable que te hayas encontrado con estos grupos o incluso que tengas contacto o formes parte de alguno de ellos. El punto es que en lo que Scully definitivamente no se equivocaba es en que sería muy sano terminar con la hipocresía de este "movimiento".