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¿Dónde vas a estar el 21 de agosto del 2017, el día del gran eclipse total de sol?

Ciencia

Por: pijamasurf - 06/15/2017

El 21 de agosto se producirá un eclipse total de sol en una franja de Estados Unidos, y un eclipse parcial podrá observarse en América del Norte y el norte de Sudamérica

Este 21 de agosto habrá un eclipse total de sol en Estados Unidos, el primero de esta magnitud en dicho país en más de 70 años. En 1972 ocurrió un eclipse total que pudo observarse en Canadá y en 1991 uno que pudo verse en su totalidad desde Baja California Sur hasta Panamá. En el 2024 sucederá otro eclipse total de sol, que entonces será visible en Texas y en ciertos estados del norte mexicano. 

El eclipse de este 21 de agosto producirá una noche en el día de más de 2 minutos (2:41 en su punto máximo en Carbondale, Illinois) en un corredor que va de Oregon a Carolina del Sur, y causará un rápido descenso de la temperatura, en medio de una alteración general de la naturaleza. El Medio Oeste de Estados Unidos caerá en la oscuridad.

Un eclipse parcial cubriendo el camino de la penumbra lunar podrá observarse en todo América del Norte, en el norte de América del Sur, en partes de Europa y en África. En el norte de México se alcanzará a ver hasta un 60% de la totalidad del eclipse.

Tomando en cuenta lo especial de la fecha, una buena pregunta es dónde estarás este 21 de agosto y si te animarás a viajar a una zona donde se pueda ver el eclipse total, o al menos a un lugar cercano donde las condiciones atmosféricas sean más favorables.

Es importante recordar que mirar directo al Sol durante un eclipse parcial es peligroso y se recomienda utilizar lentes especiales. Ver de frente al Sol en un eclipse total evidentemente no tiene problemas, ya que el astro está oculto completamente por la Luna. Pero estos son apenas 2 minutos y en sólo algunas partes.

Placer fractal: científico descubre por qué nos gustan tanto los fractales

Ciencia

Por: pijamasurf - 06/15/2017

Hay un cierto placer en ver fractales y esto tiene que ver con el confort que recibe nuestro sistema visual

Desde que el matemático francés Benoit Mandelbrot acuñara el término "fractal" en 1975 para describir estructuras matemáticas autosimilares, los fractales han invadido la imaginaria popular. Desde diversas teorías que sugieren que el cerebro e incluso el universo es esencialmente fractal hasta numeroso softwares para generar fractales, el hombre moderno siente una profunda atracción por los fractales. Y es que, de hecho, ver fractales hace sentir bien al ser humano, en parte porque su misma visión opera de manera fractal.

Richard Taylor, físico de la Universidad de Oregon, ha estudiado los efectos que produce en el cerebro humano ver fractales. Taylor incursionó en este campo luego de que intuyera que las pinturas abstractas de Jackson Pollock contenían estructuras fractales (antes de que se llamaran así). En 1999 Taylor publicó un artículo en el que demostraba que la obra de Pollock, el aparente caos de su pintura (que podría parecer como si hubiera sido caóticamente salpicada sobre un lienzo), tiene una estructura fractal, similar al flujo de la electricidad. No hay duda de que muchas obras de arte contienen una estructura fractal que aguarda a que alguien sepa buscarla. Y es que es nuestra naturaleza querer ver lo fractal.

Taylor hizo un experimento en el que diversas personas, a las cuales se les conectó a un aparato que mide las ondas cerebrales, fueron expuestas a imágenes de la naturaleza transformadas en fractales. Taylor y sus colegas descubrieron que los individuos prefirieron imágenes que entran en una escala de 1.3 y 1.5 dentro de una dimensión fractal matemática D (una escala para evaluar la complejidad fractal de una imagen). Estas imágenes se correlacionaron con actividad de ondas alfa en los lóbulos frontales, asociada al placer y la relajación. El equipo también encontró que ver fractales en esta escala media de complejidad matemática tiene un efecto similar a escuchar música. Ver las hojas de unos helechos o el litoral del océano es similar a escuchar a Bach o a Brahms, sugiere Florence Williams escribiendo en Aeon.

Taylor tiene la idea de que estamos naturalmente atraídos hacia los fractales debido a que nuestro sistema visual utiliza un patrón de exploración para analizar un objeto que es en sí mismo fractal. Los ojos escanean elementos más grandes de una escena y luego pasan por ésta haciendo versiones más pequeñas de esos escaneos generales; esto entra también en el rango medio D en la dimensión fractal. En otras palabras, vemos el mundo de manera fractal, nuestro acto de ver reproduce pequeñas versiones de una visión general inicial. Esto hace que estemos cableados para entender los fractales. Los fractales, que son una especie de orden dentro del caos, nos alivian y reducen el estrés naturalmente, además de hacernos filosofar y creer que vivimos en un universo que produce imágenes de sí mismo hasta el infinito y, por lo tanto, existe un viso de pertenencia a través de la belleza y el orden matemático.