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La magia bella vs la hechicería chatarra en los tiempos digitales: entrevista con el creador visual Gabriel Reyes

Arte

Por: Psicanzuelo - 06/13/2017

Gabriel Reyes es un cineasta independiente que conozco desde hace muchos años, unos 20 más o menos. Desde que lo conozco era un gran dibujante con creaciones grotescas a la Robert Crumb. Desde entonces se dedicaba a hacer animaciones en plastilina, cuadro por cuadro, donde el sonido era parte importante de la misma obra VHS. En fin, después vivió en Francia e Irlanda y siguió haciendo obra surrealista, por llamarla  de algún modo, y oscura, más cercano a lo que los americanos llaman “weird literature”; pero sus cortometrajes ya involucraban “actores”. No es sorpresa que Gabriel esté tan presente en la escena del cine underground y de festivales mexicana. Gran parte de su obra la ofrece al que la quiera ver gratis por YouTube. Tuve la oportunidad de entrevistarlo recientemente.

¿Qué es Magos y conjuros?

Es una serie de seis capítulos sobre una mujer que aprende a luchar utilizando magia. Ella tiene deseos de pelear contra otros magos porque le es placentero entablar batallas usando poderes mágicos. La serie completa se encuentra en YouTube y se puede ver de manera gratuita.

¿De qué manera se relaciona con juegos de rol como Calabozos y dragones, y con juegos de computadora como Street Fighter y series como Dragon Ball Z? ¿Por qué hay un espíritu bergmanesco? ¿dónde radica?

La magia es una forma de poder gratuito que adquieren personajes de muchas mitologías. Dragon Ball y Street Fighter son historias de batallas espectaculares. En mi adolescencia jugué mucho Street Fighter 2, específicamente la versión The New Challengers y Mortal Kombat 3 Ultimate. Eran mis juegos de video favoritos. En cualquier esquina había juegos de video en la época de oro de las “maquinitas” y existían las arcadias (arcades) que eran locales decorados un poco como discotecas oscuras en donde la luz de esos lugares provenía esencialmente de las coloridas pantallas de los juegos. Street Fighter fue un enorme éxito y ahí es donde comenzó la era de los juegos de video de combate de dos personajes que pelean uno contra uno en vez de enfrentar a una legión enorme de enemigos como Contra, Metal Slug, Super Mario, etc. El éxito de Mortal Kombat y Street Fighter fue imitado por Killer Instinct, Fighting Viper, Virtua Fighter, Tekken, King of Fighters, Marvel Vs Capcom, etc. La era de las maquinitas disminuyó mucho cuando las consolas de juegos de video para uso doméstico mejoraron y los usuarios comenzaron a comprar cualquier juego para uso doméstico. El juego DOOM fue el paso decisivo para crecer enormemente el mercado de juegos de video en dirección del uso doméstico en computadora personal. Gran parte de los juegos de video nuevos y de todas las épocas se pueden jugar hoy en día por computadora. Quedan algunas arcadias en los cines y en algunos locales independientes pero en general la era del juego de video en esos mágicos lugares ha terminado.

Los juegos de video de batalla tienen siempre alguna historia, alguna manera de justificar por qué lucha cada personaje. Magos y conjuros comienza con el deseo de una mujer por luchar por el simple placer de hacerlo. El mundo de Magos y conjuros no es precisamente el tipo de temática de una película de acción o fantasía cercanos a los clichés del cine comercial.

Magos y conjuros presenta situaciones surrealistas y que comprenden algún motivo de reflexión moral, derivando en disertaciones que salen de los parámetros de las leyes filosóficas del cine mundial de superhéroes. El cine de fantasía comercial está orientado para darle gusto a los deseos de las masas. Magos y conjuros está hecho para ser una experiencia estética cercana a los sueños en donde se explora la moral humana en las oscuras profundidades del deseo primordial. Soy muy fan de Ingmar Bergman y sus geniales películas. Esa atmósfera de limbo oscuro en donde todo es posible me inspira mucho. El blanco y negro me remite inmediatamente a la fantasía de los sueños. Me gusta mucho el cine y el blanco y negro siempre ha sido uno de los vehículos mas bellos que conozco para pintar un cuadro en movimiento que nos lleva a momentos oníricos. Bergman es un cine intimista que también navega hacia el interior de la mente de los personajes. El universo interno es infinito y nos presenta muchas posibilidades dentro de la angustia, los miedos, las preocupaciones y el mar de los sentimientos. Esa arena de batalla es sumamente interesante para mí.

¿Por qué ofreces tu contenido gratuito y no entras ni aplicas a festivales? ¿Eres escéptico de los festivales? ¿quieres que la gente vea tu obra?

1.

Soy muy escéptico de los festivales. Para estar dentro de estos certámenes hay que crear obras orientándolas a propósito para ganar. La manera más común de hacer películas con la esperanza de ganar un concurso de cine es haciendo obras de valor moral de manera muy obvia. Si la película es como un panfleto institucional que promociona algún gesto humanista que realce el bien común entonces hay posibilidades de éxito en el medio de los festivales. Un ejemplo directo es la película La vida de Adele (Abdellatif Kechiche, 2013). La obra tiene un mensaje de tolerancia y aceptación hacia la comunidad gay. Esa idea es buena pero la factura de la película es mediocre. Esa película es larga y tediosa. El estilo del director es muy de película para televisión sin mucho que aportar del lado estético. Yo vi la aclamada pieza sobre todo por ver a Léa Seydoux actuando. El año en el que se presentó en Cannes La vida de Adele la sociedad francesa estaba en una batalla verbal y mediática en las calles de Francia en contra de un grupo grande de extrema derecha cuyo propósito era reprimir a la sociedad LGBT. Esa batalla continúa pero en ese año esa situación era el ojo del huracán en la prensa francesa y europea. El jurado dio la máxima presea del festival más importante del mundo a una película y lo hizo de manera comprometida con la situación social del momento. El lado estético, el guión, la música, la calidad general de la película fueron elementos secundarios, lo que ganó fue la temática de la obra fílmica. A mi juicio la mejor película proyectada ese mismo año en Cannes fue Les salauds de Claire Denis, presentada en la sección Un Certain Regard del festival francés.

2.

El tipo de juicio con el que ganó la obra de las dos bellas jóvenes que se aman lo tienen muchos jurados de festivales en todo el planeta. No me parece el más acertado.

Cuando hago películas no tengo la costumbre de hacerlas con la intención de ganar concursos. En México gran parte de los cortometrajes y largometrajes se hacen a la medida de lo que esperan los jurados de cada festival con la esperanza de obtener un premio. El concurso se vuelve más importante que la película.

Me interesa mucho que mi obra esté al alcance del público. Me interesa saber que las películas que dirijo puedan llegar a cualquier persona, no sólo al público de festivales que por lo general son siempre las mismas personas, o sea cineastas e intelectuales cercanos al quehacer fílmico nacional e internacional. Yo mismo disfruto mucho atender a festivales, es la única manera en la que me gusta viajar. Esperar a que un festival acepte mi obra es un poco tedioso y en lo que me dan una respuesta ya hice otra película. Es frecuente que los comités de selección de los festivales ni siquiera vean las películas enviadas. El criterio de selección de los festivales nacionales de cine es un misterio.

Es interesante tener una manera directa de distribución fílmica en la que se tiene un contacto escrito con el público. Cualquier persona puede dejar su opinión en una red social como YouTube.

Yo mismo busco contenidos audiovisuales frecuentemente en YouTube. No soy fan de Vimeo porque ellos mismos dicen que Vimeo es la red social de los cineastas. Eso es más de lo mismo, cine para cineastas. Mi cine es para cualquier persona, también para cineastas pero no tiene el exclusivismo de Vimeo o de algunos festivales que son sobre todo para gente de cine. Hay festivales que han logrado hacer un festejo del séptimo arte muy amigable hacia el público general como por ejemplo el Guanajuato Film Fest (GIFF) o el festival de cine de Tlalpujahua, el FERATUM. Ambos festivales funcionan a la perfección con el público dado que sus funciones son gratuitas y su programación es atractiva para mucha gente. El público que atiende ambos festivales disfruta mucho el momento del año en el que llegan porque saben que pasarán cosas buenas e interesantes de manera gratuita, es un regalo para la población local y para los visitantes que hacen turismo con el festival siendo el motivo de su viaje en muchas ocasiones.

Las ideas que tengo para películas son espontáneas, no van a la par de las temáticas sugeridas por los cánones morales generales o por los temas lanzados y requeridos por algún festival o concurso. Así es como he escrito y dirigido cortometrajes desde que tengo 15 años. En realidad todo comenzó como un juego personal.

3.

Y así lo he llevado a cabo al pasar de los años y he descubierto que los cineastas que elaboran sus obras con el mismo nivel de capricho que yo algún día llegan a crear cosas muy buenas. No estoy a la altura de esos cineastas pero su trabajo me inspira.

El cine comercial me interesa. Quiero hacer cine comercial de calidad que pueda ser considerado como un cine autoral pero que pueda conmover a espectadores de todo tipo. Como el cine de Stanley Kubrick. No creo llegar jamás al nivel de calidad de ese genio pero quiero hacer películas con una estructura de narrativa mas derecha que no sea necesariamente surrealista. Para mi el divertir no es algo peyorativo, al contrario. Si no hay diversión no hay experiencia cultural completa.

Ya hice una película un tanto contemplativa llamada El cincel pero no quiero hacer cine contemplativo. El cine contemplativo me parece vacuo por su factura y es meramente ornamental a pesar de llevar tantas buenas ideas y buenas intenciones de por medio. Es nulo porque sólo le interesa a muy pocas personas. No tiene público.

¿Cuéntame si ha funcionando la técnica?

Magos y conjuros tiene muy pocos espectadores. Desde que hice mi primer largometraje, Sinfonía de la muerte, descubrí que el formato de largo suscita más interés. Sinfonía tiene 2 mil espectadores. La película que dirigí que tiene más espectadores hasta el momento es El amor no existe, con 4 mil. Son pocos pero ahí va la cosa.

Se pueden generar views con mierda, ¿por qué no hacerla?

Porque no es algo decoroso y el mundo ya está lleno de contenidos chatarra como los que generan muchos blogueros. Estoy haciendo un esfuerzo por hacer una creación audiovisual con calidad y que represente una experiencia estética buena que además aporte planteamientos dramáticos interesantes que aporten más de lo que pueden generar los contenidos fáciles de YouTube.

Tienes una amistad con Amat Escalante de muchos años, hay un trabajo conjunto en las películas que él dirige. ¿Guión y actuación, cuál es la experiencia? ¿desde cuando se conocen, por qué y por qué colaboras?

Conozco a Amat desde la época de la secundaria. Nos conocimos en Guanajuato. Recuerdo que él hacía teatro-performance musical con su padre que es pintor y músico. Ellos representaban obras de teatro muy interesantes durante festivales y a veces fuera de festivales. Mi experiencia en Heli (Amat Escalante, 2013) ha sido la experiencia fílmica más grande que he tenido.

4.

El rodaje fue el más complejo en el que he participado y conocí a personas muy interesantes en ese proyecto. Tardamos casi 2 años escribiendo el guión. Actuar es muy divertido para mí. Siempre lo disfruto. Hay un detrás de cámaras de Heli de 45 minutos en el Blu-ray de Heli y otro de 30 minutos en el DVD. Ese detrás de cámaras lo dirigió Martín Escalante y es muy completo. También dirigí el casting de Heli.

 

¿En que consistió tu chamba en Histeria? Platícanos tu experiencia por favor.

Histeria (Carlos Meléndez, 2017) fue un proyecto muy interesante. Violencia urbana. El caos de violencia se da mucho en ciudad porque el lado salvaje del humano se vicia y se sublima con tantas oportunidades que hay para expresar brutalidad en la convivencia cotidiana. El humano es violento por naturaleza y la ciudad es un pretexto para luchar por nada, es una lucha neurótica en la que el humano afirma que prefiere destruir a construir. El humano puede ser oprimido hasta volverse tan vicioso como otros humanos que han sido violentados desde siempre. Lo poco común es encontrar gente que se comporta de manera pacífica a pesar de la adversidad. La hostilidad es la religión del individuo actual. Siempre lo ha sido pero ahora hay mas personas a quienes oprimir y por los medios de comunicación somos testigos cada vez más frecuentes de abusos constantes. Antes era igual pero no podíamos ver tantas cosas porque no existían las tecnologías para hacerlo. El abuso es tan frecuente hoy en día que sus variaciones son ya muy diversas. El catalogar todos los tipos de agravios llevados a cabo en plena conciencia del individuo sería una labor titánica y nos revelaría que este planeta es una especie de museo de la violencia.

 

Sobre el futuro: ¿fotografía, guión y dirección?

Me interesa mucho fotografiar, dirigir y escribir. Las tres cosas son muy importantes para el cineasta. Amat sabe todo sobre la fotografía. Yo llevo varias de mis obras fotografiadas por mi mismo y estoy dirigiendo la foto de un proyecto de cortometraje dirigido por una actriz con la que he trabajado en dos ocasiones, ella es Carolina Torres. Lo que más me gusta hacer en cine es dirigir.

 

Kurosawa hablaba de que antes que nada el trabajo del guionista era el responsable de la calidad de la cinta en su mayor porcentaje. ¿Qué tan importante es la dirección para que funcione un película según Gabriel Reyes?

El guión es importante pero lo más importante en una película es la dirección. Para mí el 90% de la calidad de una película viene de ahí. Una película dirigida de manera floja garantiza una mala película. El director es la base de la calidad de la película.

5.

El cine es un arte en el que intervienen muchos artistas pero es el director quien unifica el trabajo de todos los demás y le da forma a todo con sus decisiones. El director debe tener una idea muy clara de lo que quiere. De otra forma la escultura que es una película no alcanza a tener una forma bien definida. El sentido de la orientación caprichosa del director le da la personalidad específica a cada obra.

 

Twitter del autor: @psicanzuelo

Continuamos el recorrido cronológico a través de las películas que hicieron de los efectos especiales, la aventura, el asombro y la taquilla, recursos insoldables de la industria cinematográfica

En esta segunda parte de nuestro primer decálogo sobre las 10 películas que definieron el fenómeno de los blockbusters, continuamos el recorrido cronológico a través de las películas que hicieron de los efectos especiales, la aventura, el asombro y la taquilla, recursos insoldables de la industria cinematográfica. Los siguientes títulos abordan la política, la ciencia, la crítica social e incluso un viso a la crisis filosófica que definirá gran parte de la ciencia ficción del nuevo milenio, caracterizado por adaptaciones literarias, sagas, franquicias que apelan a la nostalgia, que continúan e irrumpen fórmulas probadas, pero que en todo caso, homenajean, parodian o recurren a las cintas que buscando el impacto taquillero también consiguieron cimentar un legado cultural. Actualmente y a diferencia de los clásicos blockbusters, creativos, dinámicos e irreverentes como Los cazafantasmas (1984) de Ivan Reitman, las nuevas apuestas taquilleras han sucumbido a los altos costos de producción y por ende al aumento considerable en su recaudación para validarse. En la actualidad, Star Wars sigue siendo el referente, los superhéroes dominan como Los vengadores (2012) y la tercera película más taquillera de la historia a nivel global, Mundo jurásico (2015), debe su recaudación a la nostalgia de la cinta que le dio origen, pero ese tema lo comentaremos en otros artículos. Por ahora recapitulamos la primera parte del presente artículo; así, a modo de resumen, abordamos el suspenso de Tiburón (1975), el poder de la fuerza en La guerra de las galaxias (1977), el espíritu aventurero de Cazadores del arca perdida (1981), la añorada nostalgia del devenir en Volver al futuro 1985 y la sugerente pasión por el aire en Top Gun (1986). Cada una de ellas se convirtió en la cinta más taquillera de su año y cumplió el canon descrito sobre el fenómeno blockbuster de verano.

 

 

6- BATMAN

(1989, Dir. Tim Burton)

No podríamos entender Spiderman (2002) de Sam Raimi, Iron Man (2008) de Jon Favreau y la trilogía sobre Batman de Christopher Nolan, sin apelar a cuatro cintas de superhéroes que cumplen el canon del blockbuster fundacional: Superman (1978) y Superman II (1980), así como Batman (1989) y Batman regresa (1992). En ambos casos el guión, audacia y dinámica dirección, dieron sentido a la inversión y al consecuente apego de la audiencia. En ambas producciones, las primeras dos entregas de las sagas estuvieron dirigidas por el mismo director, y en ambas el cambio de realizador afectó en demasía y casi hasta el exterminio sus respectivas franquicias, antes de recibir reanimación en décadas posteriores. Cabe señalar que mientras en Superman Christopher Reeve se apoderó del personaje y lo volvió casi ininterpretable, Michael Keaton emigró de la saga antes de que ésta se congelara en el ridículo y la desolación. Irónicamente es Keaton quien ofrece un concierto interpretativo en Birdman (2014) de Alejandro González Iñárritu, profundizando la dualidad, casi hologramática y cual sentencia, de los actores que protagonizan a superhéroes y terminan siendo villanos de su popularidad. A ritmo de Prince, Batman encendió el último año de los años 80 e inundó las calles con playeras, llaveros, juguetes, calcomanías y todo aquello que pudiera comercializarse con el hombre murciélago y su icónico logo. Jack Nicholson daba una vez más cátedra y Kim Basinger derrochaba la sensualidad casi limitada al erotismo que la había desbordado desde la sumisión en 9 semanas y media (1985). Nicholson hizo de su Joker un festín del cómic, que bien acompaña Jack Palance. Casi 2 décadas después, gracias a la trilogía de Nolan, Heath Ledger y su oscareado Guasón psicológico en El caballero de la noche (2008), mentalmente perturbado desde la ingenuidad de la locura elevará al Guasón al pináculo del limbo psicológico y la confrontación moral. Con Batman, Burton continuó la mancuerna que Beettlejuice (1987) había iniciado con Keaton y que brindó un sello único a su filmografía. Cuando Burton se retiró de Batman, redimensionamos la valía nocturna y definida de su mundo.

Muchas cintas de superhéroes han rebasado con creces la taquilla de la primera Batman y muchas más han repetido el éxito en sus secuelas como quizá Batman no pudo lograrlo, sin embargo, el impacto cultural que en 1989 logró, le otorga un lugar de privilegio en la memoria emocional de quienes admiraron emerger el batimovil de su cueva, y la afirmación de Bruce Wayne respecto de su otro yo: “I am Batman”.

 

7- TERMINATOR 2: EL JUICIO FINAL (Terminator 2: The Judgement Day)

(1991, Dir. James Cameron)

Si Steven Spielberg y George Lucas son considerados los padres, reyes y precursores del blockbuster, James Cameron es el emperador. Su ojo clínico le ha llevado a estrenar dos películas en los últimos 20 años: Avatar (2009) y Titanic (1997), las más taquilleras a nivel mundial. Esto nos lleva a reflexionar sobre quienes han ocupado el título de ser director de las películas con mayor recaudación, una realidad por demás reveladora. Desde 1975 y hasta 2015, el título de la película más taquillera en Estados Unidos perteneció aleatoriamente a Steven Spielberg, George Lucas y James Cameron. Esta sinergia concatenada culminó, relativamente, en 2015, cuando J. J. Abrahams estrenó El despertar de la Fuerza precisamente basada en Lucas. A nivel mundial no ha habido cambio aún, y aunque Lucas tiene el cetro de la inspiración comunal, Cameron ostenta en solitario el trono. Pero es cuando Cameron aún experimentaba con recursos limitados, maquetas y arriesgados montajes, que Terminator (1984) emerge dentro de las independientes sorpresas de la industria, el exterminador agitó las mentes y la persecución del villano se volvió interminable, también lo hacía la reflexión de la ciencia y la tecnología en un viso del poder de la máquina sobre el hombre. Así, tras Aliens (1986) y El secreto del abismo (1988), Cameron ofrece Terminator 2: El juicio final, una obra maestra de la ciencia ficción y un festival de efectos especiales que hizo de las maquetas y ajustes por computadora un espectáculo líquido. La banda sonora genera en el espectador un dolor incisivo al igual que “You Could Be Mine”. Edward Furlong y Arnold Schwarzenegger encarnado en el visitante del futuro ofrecen un espectáculo que no volverá a verse en la saga, como tampoco Cameron estará tras la cámara de su creación.

 

8- PARQUE JURÁSICO (Jurassic Park)

(1993, Dir. Steven Spielberg)

La experiencia sensitiva que ofreció Steven Spielberg en 1993 es un auténtico concierto visual, una epifanía orquestada desde su dirección, George Lucas en los efectos especiales gracias a su Industrial Ligth and Magic, y John Williams en la musicalización. La vivencia es única y tiene que vivirse en pantalla grande para describir lo que hace casi 25 años provocó al poder apreciar dinosaurios y, más aún, verlos interactuar en un parque temático fallido con los humanos. El hombre cazador vuelto presa, la manipulación genética y el cine como entretenimiento, podrían definir a Parque Jurásico como una película quintaesencial del fenómeno blockbuster. Quienes se asombraron a principios de siglo con los efectos visuales y sonoros de la premiada saga de El señor de los anillos de Peter Jackson, y de la saga no premiada mas sí taquillera, Transformers de Michael Bay, podrán dar fe de la experiencia sensorial única e irrepetible de la primera vez, llámese El sexto sentido de M. Shyamalan, por citar un ejemplo. Sam Neil, Laura Dern, Jeff Goldoblum y Richard Attenborough comparten créditos con el Tiranosaurio Rex.

 

9- DÍA DE LA INDEPENDENCIA (Independence Day)

(1996, Dir. Roland Emmerich)

Si Harrison Ford, Sylvester Stallone, Arnold Schwarzenegger, Tom Cruise y Eddie Murphy dominaron la taquilla de los años 80, los años 90 fueron testigos del dominio del mismo Ford, el surgimiento taquillero y laureado de Tom Hanks, los años dorados de Mel Gibson, Kevin Costner y Jim Carrey, así como el cenit del reinado del propio Cruise, quien sin descanso, ha prevalecido produciendo propuestas innovadoras en la actualidad, Al filo del mañana (2014) de Doug Liman es un ejemplo. En esa última década del llamado star power, surge una nueva estrella de dimensiones colosales: Will Smith. Estrella de la televisión, Smith es una de las principales causas por las que ID4: Día de la independencia es uno de los mayores éxitos de taquilla de la década, una obra primigenia, sin más pasado que los componentes políticos, y del llamado a la aldea global siempre y cuando ésta esté liderada por la principal potencia económica.

Día de la independencia parte de una premisa que parece simple y que se resuelve con la sencillez con la que puede relajar la fumada de un puro. Roland Emmerich dirige esta propuesta de ataque y contraataque, de humor, dinamismo, compañerismo y heroísmo sin reservas ni distinciones, más que las ya citadas y atribuidas a la representatividad. Smith derrocha carisma, se apodera de cada escena y logra la empatía necesaria para cargar con la única posibilidad de salvar a la humanidad mientras debe salvar a su familia, esta condición humana une al héroe del pueblo con el  héroe político interpretado por Bill Pullman, logra la mancuerna del pueblo y la autoridad, mas no en comuna sino resguardando las atribuciones de su encargo; el resultado: una espectacular película de verano.

 

10- MATRIX

(1999, Dir. Wachowski Brothers)

El verano de 1999 esperaba con ansia el regreso de La guerra de las galaxias en su Episodio I, para así develar el inicio de Darth Vader vía Anakin Skywalker, villano y héroe por antonomasia de los blockbusters, personaje estelar del cine contemporáneo y que este año cumple 4 décadas de definir la forma de presentar la mitología y sus mitos clásicos en el cine, proceso vital que da sentido a su narrativa. No obstante, el verano de aquel año también atestiguó, entre otras películas, el terrible fracaso de Salvaje, salvaje oeste protagonizada por Will Smith, y el polémico estreno veraniego, la polémica cinta final de Stanley Kubrick, Ojos bien cerrados, con Nicole Kidman y Tom Cruise. Mientras Episodio I y Ojos bien cerrados provocó a la audiencia desde el thriller psicológico, fue Matrix de los hermanos Wachowski la cinta que brindó al verano el asombro de los efectos visuales y el entretenimiento propios del verano, legando un verano permanente que se ha convertido en un icono visual de fin de siglo. Habitar una realidad que nos es dada y darla por hecho es parte de la supervivencia de la vida, pero retar el dogma, ponerlo en duda, averiguar su origen y descubrir la posibilidad de una realidad alterna que nos envuelve, invita al espectador a insertarse en ese espacio-tiempo que puede manipular la energía, la estática y la dinámica del movimiento.

Neo, interpretado por Keanu Reeves, es el reflejo de la posmodernidad, donde las posibilidades de la estructura y de la funcionalidad de los sistemas sucumben ante nuevas creencias. Matrix enjuicia y revela religiones, sistemas políticos y los afectos dados por la resignación o la costumbre, para hacer del “elegido” una alternativa emancipadora de la realidad. Neo busca liberar y transforma su propia cotidianidad en la destreza que controla su entorno y redimensiona, donde para los hermanos Wachowski, el mensaje mismo es un desafío. El devenir mostraría que los directores en propia experiencia harían de la vida un reto a lo dado por transitar hacia el deseo, en un claro mensaje de emancipación existencialista. Hacia fin de aquel año y a medida que terminaba el siglo para iniciar el nuevo milenio, varias  películas hicieron mella en el establishment familiar, religioso y espiritual. Belleza americana de Sam Mendes, El sexto sentido de M. Shyamalan o Magnolia de Paul Thomas Anderson, provocarán corales guiños de reveladora perturbación, las mismas sensaciones cautivas que convergieron en Matrix aquel verano de 1999.

 

*Iván Uriel Atanacio Medellín: Escritor y documentalista. Considerado uno de los principales exponentes de la literatura testimonial en lengua hispana. Sus novelas El surco y El Ítamo, que abordan la migración universal, han sido estudiadas en diversas universidades a nivel internacional. Dirigió los documentales La voz humana y Día de descanso. Es director editorial de Filmakersmovie.com.