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5 técnicas de inteligencia emocional para cuando conoces a alguien por primera vez

Salud

Por: pijamasurf - 08/01/2017

¿Quieres causar una buena primera impresión? Tomar en cuenta tus emociones y las de la otra persona puede ser la mejor vía para lograrlo

Conocer las emociones y saberse manejar en ellas es, sin duda, una cualidad que no muchos poseen. Aunque parezca extraño, muchas personas viven sus propias emociones con desdén o, en otro sentido, las limitan a ámbitos muy específicos como el amor o la amistad, sin darse cuenta de que las emociones se encuentran presentes en todo momento: lo mismo en el trabajo que al estar en la calle o cuando hacemos las tareas más inocuas.

En este sentido, conocer a alguien por primera vez es una de esas circunstancias en donde creemos que nuestras emociones se encuentran más o menos apartadas o al menos bajo control. En una entrevista laboral, por ejemplo, creemos que todo es profesional y serio; o, cuando coincidimos con una mujer o un hombre en una fiesta, igualmente asumimos un rol en donde queremos creer que todo está predispuesto: los intercambios, las conductas, las respuestas…

Pero no es así. Y muchas veces, cuando el encuentro no resulta en lo que queremos o suponíamos, se debe al efecto de nuestras emociones, a nuestro desconocimiento de la forma como operan en nuestra vida y, en última instancia, a cierto tipo de traición por parte de ellas.

A continuación compartimos cinco sencillas técnicas de inteligencia emocional que invitan a tomar en cuenta esas emociones que se encuentran en un primer encuentro con alguien y que inciden sobre éste. Considerarlas es el primer paso para aprovecharlas a nuestro favor.

 

Demuestra entusiasmo genuino por el encuentro

Quizá no hay nada que halague tanto a una persona como darse cuenta de que recibe el aprecio, la consideración o el respeto de otro, incluso si se trata de la primera vez que ambos entran en contacto. Una sonrisa amable, gestos de cortesía o la manifestación expresa de tu alegría por conocer a alguien pueden ser de las mejores formas de romper las barreras que suelen rodear el encuentro con un desconocido que tiene la posibilidad de adquirir importancia en tu vida.

 

Ofrece un elogio

Todos tenemos algo en lo cual destacamos. Si observas con atención y sabes escuchar, seguramente lo notarás en la persona a quien conoces: desde su estilo para vestir hasta su experiencia o los conocimientos que posee. Los elogios, además, pueden tener el efecto de aligerar una situación o volver amable a quien se encuentra tenso.

 

Recurre a las preguntas abiertas

La conversación ha tenido fama de ser un arte, y quizá esto se vuelve más evidente cuando estamos con alguien que recién conocimos y con quien parece que no tenemos de nada de qué hablar. Con todo, avivar una conversación es más o menos sencillo, pues a fin de cuentas somos seres formados doblemente por la compañía y el lenguaje, lo cual es una forma de decir que hablar es otra de nuestras necesidades básicas. Cuando una plática amenace con irse a pique y convertirse en monólogo, formula preguntas cuya respuesta sea necesariamente abierta: ¿Qué te pareció?, ¿Cómo llegaste a eso?, ¿Qué aprendiste de esa situación?, ¿Qué fue lo que más te gusto de vivir esa experiencia?, etcétera.

 

Encuentra las coincidencias

Cuando nos sentimos conectados con otros, todo fluye mejor. Puede ser que esa persona a quien acabas de conocer también se ejercite con regularidad, o quizá le guste un autor a quien tú también has leído, o hayan visto ambos una misma película… Sea un hábito, un interés, un gusto o una cualidad, es muy probable que encuentres un rasgo afín que te permita ahondar en ese vínculo que apenas comienza.

 

Llama a la persona por su nombre cuando te despidas (¡y procura no olvidarlo!)

Recordar el nombre de otra persona es una de las estrategias más sencillas para propiciar la cercanía y, sin embargo, es una de las menos practicadas. Secreta o abiertamente, a todos nos complace que un desconocido recuerde nuestro nombre incluso si lo escuchó una sola vez, y, en sentido opuesto, nos decepciona un poco que nos pidan volver a decirlo. Procura poner atención cuando alguien se presente con su nombre y emplea alguna técnica para recordarlo: asócialo mentalmente con un personaje famoso o una persona a quien conozcas bien (un familiar, por ejemplo), o repítelo cuando recién lo hayas escuchado.

 

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Salud

Por: PijamaSurf - 08/01/2017

La pregunta que motivaba al usuario /u/iboard330 era descubrir si habiendo bebido es posible seguir los procesos de meditación e incluso gozar de algún beneficio en dicha condición

Tanto en la teoría como en la práctica, la meditación requiere de procesos psicoemocionales elaborados para conseguir desenfocar conscientemente a la mente de la información de alrededor, es decir, es una actividad que requiere toda la atención en nuestras sensaciones del aquí y el ahora, como una toma de consciencia de la –ir–realidad. Por lo tanto, considerar la meditación durante un estado alterno de la realidad parecería un ejemplo claro de disonancia cognitiva; sin embargo, de acuerdo con un usuario de la plataforma Reddit, es posible meditar durante un trance etílico.

El usuario /u/iboard330 consideró como una buena idea realizar un experimento único: meditar mientras se emborrachaba. La pregunta que lo motivaba era descubrir si es posible seguir los procesos de meditación e incluso gozar de algún beneficio en dicha condición. Fue así que primero estableció una línea base de relajación meditativa para que, sorbo a sorbo, pudiese estar completamente consciente de los cambios a los que se enfrentaba. Te compartimos su experiencia:

Esta noche estoy realizando el experimento con la esperanza de traer conciencia sobre lo que me sucede cuando bebo. Primero meditaré brevemente para establecer una línea base, y sorbo a sorbo, estaré consciente de cómo cambio.

Estoy bebiendo whiskey, solo. El primer vaso tiene cuatro shots.

Línea base: Encuentro que es más difícil concentrarse. Hay una tensión notable entre mis cejas.

1er sorbo: El espacio de la cabeza se abrió, incrementó ligeramente la tensión entre las cejas.

2º sorbo: El flujo de conciencia es más pronunciado, la música en la periferia. Impaciencia.

3er sorbo: Nublado. Es difícil conseguir una respiración profunda. La voz interna es cada vez más ruidosa. Es más fácil distraerse.

4º sorbo: Impulsos.

‘Me pregunto qué pasaría si me acabara la botella’.

‘Quizá debería fumar algo de mariguana también y ver qué pasa’.

Más allá de eso, la mente se vuelve más silenciosa. Me rendí a tratar de mantener los ojos cerrados. La realidad es una especie de sueño, las imágenes y los sonidos en la mente son más ruidosos.

5º sorbo: Lo estoy sintiendo. Es más fácil cerrar los ojos ahora. Mi mente está caótica pero nada persiste por mucho tiempo, como si fuesen flashes en la periferia, casi como un ruidito. La voz interna está inquieta. Han pasado casi 45 minutos ahora.

6º sorbo: Puedo decir que a mi cuerpo no le gusta esto. No me siento bien, lo cual es anormal para mi nivel de tolerancia.

El alcohol es lo opuesto al mindfulness. Busca la manera de saltar y surfear, y si no lo permites, te castiga con náuseas. Promueve la falta de conciencia, y te recompensa con la ilusión de una mente callada, pero realmente es una apatía amplia.

Después de decidir de qué meditar mientras estoy borracho, volví a tomar un par de shots, y eventualmente empecé a realizarme preguntas serias en torno al alcohol.

Además, en su post agregó el ejemplo del maestro budista Chögyam Trungpa Rinpoche, quien era públicamente conocido por incorporar alcohol en sus enseñanzas, meditar mientras estaba borracho, y decir con frecuencia: “Beban tres sorbos [de alcohol] y entonces observen el efecto en la mente. ¿Se han relajado? ¿Su mente se está extendiendo en el espacio? Si es así, entonces deténganse”. El objetivo de Trungpa Rinpoche era beber bajo las premisas del mindfulness para traer plena conciencia a través de cada sorbo. Ya que el budismo tántrico es no-dual y no practica la renuncia al mundo, todas las actividades, incluyendo beber alcohol, son parte de un estado meditativo, de una atención plena.

Si bien el alcohol es un depresivo del sistema nervioso y por tanto es considerado generalmente como un elemento negativo en la práctica de la meditación, Trungpa Rinpoche invita no usarlo como un escape convencional sino como una herramienta para adormilar al ego. Para él, esta es la razón por la que hace siglos, en los monasterios de linaje en Kagyü, los monjes incorporaron alcohol en sus prácticas esotéricas vajrayana.

Esto quiere decir que el practicante de la meditación que desee indagar en estas prácticas requiere años de maestría sobre el ego y la conciencia, de desarrollar la mente y las emociones como herramientas para experimentar el éxtasis puro y trascender los demonios internos. Antes no es recomendable mezclar alcohol y meditación, ya que seguramente será desastroso.