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Esta gráfica muestra las decisiones personales que realmente combaten el cambio climático

Ecosistemas

Por: pijamasurf - 08/06/2017

Hazte vegetariano, vende tu coche, no tengas hijos, lava con agua fría y demás...

El cambio climático es una realidad científica y muchas personas se preguntan cómo pueden ayudar (algo que ha sido capitalizado por numerosas compañías, que se benefician de vender cosas que aparentemente brindan esta posibilidad). Existe mucha desinformación sobre cuáles son las acciones cotidianas que más impacto tienen en el medio ambiente, por lo cual un estudio realizado por investigadores de la Universidad de British Columbia es bastante oportuno.

Como se puede ver en la gráfica, lo que más afecta al medio ambiente es tener un hijo, pero esto es bajo el entendido de que se criará a un hijo en una sociedad insostenible. Es decir, si una persona tiene varios hijos pero vive de manera sustentable, esto no aplica. Las siguientes acciones más benéficas son vivir sin coche (esto es, nunca moverse en vehículos que utilizan combustibles fósiles), no transportarse en avión, comprar energía verde, compartir medios de transporte y volverse vegetariano o al menos tener una dieta basada en las verduras. Otra cosa bastante útil es reducir el uso de agua caliente. Evidentemente, estas decisiones significan importantes cambios al estilo de vida dominante en Occidente.

Todas estas acciones, aunque no pueden hacer una diferencia sustantiva por sí solas, pueden tener un efecto positivo si son imitadas por personas cercanas a ti y, por otro lado, tienen un efecto positivo en quien las realiza, en tanto que muestran compromiso y compasión y demuestran una integridad ética, todo lo cual tiene beneficios para la propia salud mental.

 

Con información de El País

La relación entre la vida y la energía en la Tierra

Olivia P. Judson en la revista Nature ha compilado una breve historia de la energía (libre) de la Tierra. Esta historia está dividida en cinco épocas que han impulsado la evolución de la vida, con cada época ligada a una nueva fuente de energía que ha transformado la vida. Estas son: energía geoquímica, luz solar, oxígeno, carne y fuego. La energía libre, dice la autora, es un requerimiento universal para la vida, produce el movimiento en su aspecto mecánico y las reacciones químicas que en la biología producen cambios celulares. Hay que notar que esta trayectoria evolutiva parte del supuesto de que la vida surgió en la Tierra y no llegó a la misma del espacio en forma bacterial (teoría de la panspermia). 

En un principio existían dos formas de energía disponibles, la energía geoquímica y la luz solar. Estas dos son energías intrínsecas, una de la posición de la Tierra en el sistema solar y la otra es una propiedad del planeta que ocurre como reacción del agua al basalto y otras rocas, lo cual genera compuestos como el hidrógeno, el metano y el sulfuro de hidrógeno. La Tierra se habría formado hace 4.5 mil millones de años; la autora calcula que la vida comenzó hace más de 3.7 mil millones de años. 

A grandes rasgos tenemos aquí una espiral evolutiva en la que al tiempo del surgimiento de la vida, inicia la utilización de energía geoquímica. A esto le sigue la fotosíntesis anoxigénica, y la entrada a la era de la luz solar. Surgen la cianobacterias y más tarde fósiles de algas; empieza la era del oxígeno. Empieza la era de la energía de la carne; plantas vasculares colonizan la tierra firme; aparece el fuego en la tierra (el fuego necesita tres condiciones: una fuente de ignición, como los rayos en la atmósfera, oxígeno, y combustible); el fuego impulsa la evolución de los homínidos y más tarde se utiliza para generar herramientas y tecnología que a su vez permite utilizar otras formas de energía.