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La materia y el tiempo-espacio son meras ilusiones generadas por la conciencia, explica científico

AlterCultura

Por: pijamasurf - 08/06/2017

El profesor de ciencias cognitivas Donald Hoffman explica por qué es altamente probable que la materia y el tiempo-espacio sean sólo ilusiones funcionales producidas por la conciencia, justamente como los iconos que nos ayudan a navegar un programa de computadora

Donald Hoffman, profesor de ciencias cognitivas de la Universidad de California en Irvine y doctor en informática y psicología por el MIT, es uno de los científicos que más han estudiado el problema mente-cuerpo o la razón por la cual la ciencia no tiene una teoría satisfactoria para explicar la conciencia. Hoffman sugiere que esto se debe a que la conciencia es fundamental, no así la materia y el tiempo-espacio (y la ciencia busca explicar la conciencia desde una perspectiva física reduccionista, lo cual la coloca en un callejón sin salida). Hoffman sostiene que el tiempo-espacio, los campos y la materia misma son apenas manifestaciones secundarias que se producen como contenidos dependientes de la conciencia, de la misma manera que los iconos e interfaces de una computadora nos permiten interactuar con los programas pero realmente no tienen una existencia intrínseca ni reflejan una realidad subyacente. Lo que es notable de Hoffman es que tiene una hipótesis sumamente sugerente basada en la noción evolutiva de que una especie no evoluciona para percibir la realidad sino para sobrevivir y, por lo tanto, es lógico pensar que el mundo material que percibimos no es el mundo real, sino solamente un modelo funcional que genera la conciencia.

A continuación traducimos la intervención de Hoffman en la revista Edge, la cual reúne a las mejores mentes de la ciencia para responder a preguntas que considera esenciales para la discusión contemporánea:

La conciencia y sus contenidos son todo lo que existe. El espacio-tiempo, la materia y sus campos nunca han sido ciudadanos fundamentales del universo sino que han sido, desde el principio, entre los contenidos más humildes de la conciencia, dependientes de ella para su propio comienzo.

El mundo de nuestra experiencia diaria --el mundo de las mesas, sillas, estrellas y personas, con sus formas auxiliares, olores, sensaciones y sonidos-- es una interfaz, específica a la especie, de un reino mucho más complejo, cuya característica esencial es consciente. Es improbable que los contenidos de nuestra interfaz en alguna forma semejen ese reino. De hecho, la utilidad de una interfaz requiere, en general, que no lo hagan. Ya que el sentido de una interfaz, como la interfaz Windows en una computadora, es una simplificación y facilidad de uso. Hacemos clic en iconos, ya que esto es más rápido y menos propenso al error que editar megabytes de software o alternar voltajes en circuitos. Las presiones evolutivas dictan que nuestra interfaz específica a la especie, este mundo de nuestra experiencia diaria, debe de ser una radical simplificación, seleccionada no por su representación exhaustiva de la realidad sino por su mutable pragmatismo de supervivencia.

Si esto es correcto, y la conciencia es fundamental, entonces no nos debería sorprender que, pese a siglos del esfuerzo de las mentes más brillantes, no tenemos una teoría física de la conciencia, ninguna teoría que explique cómo la materia no-mental o campos o energías son o pueden causar la experiencia consciente. Existen, evidentemente, muchas propuestas sobre dónde encontrar dicha teoría --tal vez en la información, en la complejidad, en la neurobiología, en el darwinismo neural, en mecanismos discriminativos, en efectos cuánticos o en organización funcional. Pero ninguna propuesta se aproxima remotamente a los estándares de una teoría científica: precisión cuantitativa y predicción novedosa. Si la materia es uno de los productos más humildes de la conciencia, entonces debemos de esperar que la conciencia no pueda ser derivada teoréticamente de la materia. El problema cuerpo-mente será a la ontología física [o fisicalista] lo que la radiación de cuerpos negros fue a la mecánica clásica: primero una provocación para su defensa heroica, luego el origen de su sustitución final.

Esta defensa heroica, sospecho, no será abandonada prontamente. Puesto que los defensores dudan que un reemplazo basado en la conciencia pueda lograr la precisión matemática o el impresionante alcance de la ciencia física. Queda por ver hasta qué punto y con qué efectividad las matemáticas pueden modelar la conciencia. Pero tenemos fascinantes atisbos: según algunas de sus interpretaciones, la matemática de la teoría cuántica es en sí misma un avance en este sentido. Y quizás mucho del progreso matemático en las ciencias de la percepción y la cognición puede ser interpretado así. Veremos.

The Open Space Project, el futuro es de quien lo crea (abierta y colectivamente)

AlterCultura

Por: pijama Surf - 08/06/2017

¿Te imaginas un futuro descentralizado, abierto, colectivo y sustentable? Pues el futuro se está haciendo hoy...

Creatividad, innovación, apertura y colaboración son algunos de los ingredientes que componen el nuevo paradigma de la sociedad. Necesitamos acelerar nuestra evolución consciente, y para lograrlo es imprescindible renovar paradigmas.

Pero para que ocurra lo anterior, necesitamos vehículos y herramientas que permitan materializar ese proceso. The Open Space Project es precisamente uno de estos recursos que abren la puerta a un futuro más estimulante y sonriente para todos.

Se trata de una “Organización Autónoma Descentralizada” diseñada para potenciar el intercambio mediante una red de proveedores y usuarios de servicios diversos, entre ellos el procesamiento, la comunicación, el almacenamiento y la energía. Esta red está basada en un sistema de constelación de satélites en sintonía con una estación base.

OSN es una plataforma que se rige de acuerdo a un espíritu de autoorganización, escalabilidad y sustentabilidad; apuesta por la “economía del espacio abierto”, lo cual se refiere a la reducción de costos y barreras para consumar iniciativas globales de colaboración, gracias a una serie de recursos terrestres y espaciales. El API de OSN da acceso a protocolos de comunicación espacial y otras funcionalidades open source para construir aplicaciones espaciales como inteligencia artificial.  

Entre julio y septiembre de este año se estarán liberando los primeros 11 nodos de la red alrededor del mundo, con lo cual se estará oficialmente inaugurando “un nuevo comienzo, que triunfará sólo a través de la participación, de la colaboración de una comunidad empoderada e interconectada”.

Este 15 de julio a las 19:00 (CDT) se celebrará la ceremonia de lanzamiento, “Hello, Universe”, en el Computer History Museum de Mountain View, California, con la participación de Jeremy Rifkin. El evento será transmitido en vivo aquí.