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La combinación de algo simple, bello e inesperado es hoy, más que nunca, un reconfortante bálsamo

Wild, wild horses, we'll ride them some day.

Un pequeño grupo de caballos salvajes se reúne en una playa de Carolina del Norte, Corolla Beach, para refrescarse en el atardecer. La congregación queda, por delicias del azar, enmarcada justo bajo un arcoíris que peina en esos momentos la costa. Los cinco caballos, tras relajarse un rato, se marchan. La breve escena de 30 segundos queda documentada en un afortunado video que luego casi 200 mil personas pueden contemplar en una red social o una nota electrónica.

Hasta ahora pareciera que sólo hemos descrito un suceso que roza el ensueño, casi abstracto y sin aparente fin. Y es exactamente lo que significa, es decir, más o menos nada. Pero en tiempos donde el literal bombardeo de estímulos no cesa, esta especie de video-haiku es un verdadero bálsamo. Aquí no hay consejos o recomendaciones sobre cómo iluminarte, vivir más, tener mejor sexo o parecer más inteligente; tampoco hay estudios científicos de por medio, declaraciones polémicas o llamados a la autosuperación. Simplemente se trata de una invitación a frenar durante medio minuto tu interacción con lo demás, algo como "parar el mundo", y recordar que justo en este instante, en algún rincón de este planeta, que trasciende por mucho tu burbuja de realidad, están ocurriendo cosas de una sencillez y una hermosura que rebasan cualquier expectativa.

Es muy probable que el reconfortante efecto, el dulce sortilegio, que producirá en nosotros esta fugaz escena se diluirá pronto. Pero, con un poco de esfuerzo, quizá también seamos capaces de recogerla de la memoria de vez en cuando y así, en medio de correos electrónicos, selfies, series de Netflix, likes o la incontenible vibración de tu teléfono, recordemos que hay algo en algún lugar, pulsando por mantener algo de ese encantamiento que originalmente forjó, y que seguramente sostiene a pesar de todo, nuestra existencia.  

 

Twitter del autor: @ParadoxeParadis

'Namaste' no es el único saludo en sánscrito, una lengua en donde abundan las formas verbales de rendir homenaje, desear buena salud y bienestar

Seguramente conoces la expresión namaste, uno de los saludos más comunes en algunas partes de la India y, por extensión, en las escuelas y centros de yoga de todo el mundo. Namaste procede del sánscrito y está formado por el sustantivo nama, "homenaje, reverencia, saludo" y el pronombre te, "a ti", resultando en la expresión "Homenaje a ti", "Reverencia a ti", "Saludos". Por cierto, nama proviene de la raíz nam, que en su forma más básica significa "doblar", "someter", "hacer reverencia", y no hace referencia a ningún tipo de luminosidad o cualidad inmutable del ser, como se afirma en muchas interpretaciones del saludo namaste.

Sin duda el saludo namaste no falta en textos sánscritos antiguos, como en el Garuapurāṇa y el Mahābhārata, en donde muy a menudo aparece acompañado por la forma verbal astu, "que haya", de varias formas: namaste'stu, namo'stu te, significando "Que haya homenaje a ti", "Que haya reverencia a ti", etc.; y también encontramos sus variantes te nama, que es una simple inversión de sus elementos, y namastubhyam, que significa exactamente lo mismo pero con otra forma del pronombre.

Aunque namaste es tan común y usado, está lejos de ser la única forma de saludar en la India, en donde, dependiendo de la región, es más apreciado utilizar otras formas como ram ram, jay mata di, etc. Y, definitivamente, namaste no es el único saludo en sánscrito, una lengua en donde abundan las formas verbales de rendir homenaje, desear buena salud y bienestar, etc. Abajo te presentamos cinco saludos en sánscrito que también puedes utilizar en tu vida cotidiana, y que están presentes en los textos antiguos de la India.

 

1. namo namaḥ. Este saludo es una variante muy cercana al namaste. En realidad es una repetición de la palabra namaḥ (namaḥ namaḥ), presentándose un cambio fonético al final del primer namaḥ. Aunque en sánscrito hay repetición, en español podemos entenderlo como simplemente "Saludo", "Reverencia". Puede ir acompañado de te, como en namo namaste, y/o del nombre de la persona a la que se está saludando, sea humana o divina, como en este ejemplo del Kūrmapurāṇa: namaste kṛṣṇāya govindāya namo namaḥ, "Reverencia a ti, reverencia a Kṛṣṇa Govinda".

2. bhadraṃ te. Literalmente significa "Que tengas bienestar", "Que seas feliz". La palabra bhadra se refiere a "prosperidad, fortuna, alegría, auspicio, bendición", por lo que con este saludo uno desea que el otro tenga todos esos favores. También puede incluir la palabra astu, como en bhadramastu te, significando lo mismo.

3. svasti. Svasti, de donde procede la palabra svastika, significa "fortuna, bienestar, éxito, prosperidad", y siempre se refiere a algo sumamente auspicioso y propicio. A modo de saludo svasti se puede usar de forma aislada o también agregarle astu, como en svastyastu, "Que haya fortuna", o te, como en svasti te, "Que tengas fortuna". Finalmente se pueden usar las tres palabras, como en este ejemplo del Mahābhārata: svasti te 'stu; y en este otro del Liṅgapurāṇa: svastyastu te. A veces se puede combinar con el saludo anterior, como en este ejemplo del Mahābhārata: bhadraṃ te svasti te 'stu, "Que seas feliz y tengas fortuna".

4. kṣemaṃ te. Este saludo no es tan común como los otros, pero es muy bello. Kṣema significa "tranquilidad, paz, seguridad", por lo que kṣemaṃ te quiere decir "Que tengas paz", "Que estés tranquilo", "Que estés seguro".

5. siddhi. Los saludos con la palabra siddhi expresan un deseo muy profundo de que el otro reciba buena fortuna. Siddhi es una palabra sánscrita con innumerables significados, entre los cuales se encuentran "éxito, realización, perfección, fortuna, dicha, prosperidad". Así, cuando saludamos con esta palabra estamos anhelando que la otra persona tenga estos estados o pueda acceder a ellos. Las formas más comunes de usar siddhi en un saludo son: siddhirastu, "que haya éxito, perfección, logro"; y siddhirbhavatu te, "que tengas éxito", como en esta versión del Gokarṇapurāṇasāra que constituye un verdadero saludo al Sol: siddhirbhavatu te sūrya, "Oh Sūrya, que tengas éxito". Finalmente, esta misma fórmula de bendición puede usarse para uno mismo diciendo siddhirbhavatu me, "Que yo tenga éxito".

A partir de ahora podrás saludar a otros en sánscrito usando otras fórmulas distintas de namaste.

 

Siddhirastu

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