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Antes y después de los 30 años, estos son los alimentos esenciales para detener la ansiedad y ser feliz (ESTUDIO)

Salud

Por: pijamasurf - 12/29/2017

La alimentación es un factor decisivo para la salud mental

Que la alimentación es un factor decisivo de nuestro bienestar es un hecho obvio que, sin embargo, a veces dejamos de tener en cuenta. Por distintos motivos –que pueden incluir la propia negligencia– descuidamos la calidad de los alimentos que consumimos y el efecto que nuestra dieta tiene no sólo en nuestra salud general, sino también en otros ámbitos de nuestra vida e incluso en nuestras posibilidades futuras.

Una prueba de esta importancia está en los resultados de una investigación reciente que exploró el vínculo entre los alimentos que comemos y el estado de ánimo, en particular al respecto de estados emocionales como la ansiedad y la sensación de plenitud.

El estudio se llevó a cabo por investigadores de la Universidad de Binghamton en Nueva York, quienes diseñaron un cuestionario para personas cercanas a los 30 años de edad quienes respondieron anónimamente. El estudio indagó sobre sus hábitos de vida y bienestar, incluyendo la alimentación, la regularidad de actividad física y su opinión sobre su salud mental. 

A partir de los resultados, los investigadores realizaron un cruce de información con las condiciones de desarrollo y bienestar del cerebro y el sistema nervioso en dos grandes etapas de la vida: entre los 18 y los 29 años de edad, cuando el cerebro no ha alcanzado del todo su madurez y, por otro lado, después de los 30 años, cuando dicho órgano está plenamente desarrollado y, por lo mismo, es fundamental hacer todo lo necesario para prevenir su decaimiento.

Entre las observaciones más notables del estudio se encontró que las personas entre los 18 y los 29 años que consumen “comida rápida” al menos 3 veces por semana presentan también niveles elevados de estrés, lo cual puede deberse a que dicho tipo de comida suele ser rica en grasas saturadas y ácidos grasos omega 6 que provocan inflamación en diversos órganos del cuerpo y, por un efecto dominó, ansiedad, estrés y depresión, según han demostrado otros estudios. 

Asimismo, en ese mismo periodo de edad, tal parece que incluso el consumo moderado de carne (esto es, hasta 3 veces por semana), está asociado con un estado emocional semejante de tensión y angustia. 

El antídoto, según explica Lina Begdache, una de las autoras del estudio, es incluir en la dieta componentes esenciales para la estructura del cerebro, como los ácidos grasos polinsaturados y minerales como el zinc o el magnesio, además de las vitaminas B, C y E. Entre los alimentos que recomienda la investigadora se encuentran los granos enteros, las verduras de hojas verdes (espinacas, acelgas, etc.) e incluso los productos lácteos.

En cuanto a la vida a partir de los 30 años, según esta investigación los estados emocionales asociados con la ansiedad y el estrés tienen un vínculo con alimentos con un índice glucémico elevado, como las harinas refinadas o los azúcares igualmente refinados. Por el contrario, el consumo de alimentos ricos en antioxidantes (frutas y verduras en general, frutos secos, nueces) parece tener un efecto positivo en nuestra salud mental, en la medida en que combaten los radicales libres que se liberan en el proceso natural de envejecimiento de nuestro cuerpo, de acuerdo con Begdache.

La investigación se publicó en la revista especializada "Nutritional Neuroscience" y puede consultarse en este enlace

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Tomar selfies obsesivamente es signo de un trastorno psicológico (ESTUDIO)

Salud

Por: pijamasurf - 12/29/2017

Un estudio reciente concluyó que tomarse selfies desmedidamente es signo de una condición mental

Las selfies parecen ya un elemento de nuestro panorama cotidiano. En la calle, en el restaurante, en una fiesta con amigos, en el baño, en el gimnasio, en el parque, en la playa, al pasear al perro o salir de compras, en las situaciones más inverosímiles y en las más anodinas, a veces también en situaciones extraordinarias, donde sea, cuando sea, la selfie está ahí, en acto o en potencia, como una alternativa siempre al alcance, quién sabe si para guardar memoria del momento o sólo para satisfacer nuestro narcisismo y obtener la validación de los otros en forma de likes y comentarios favorables.

Tan presente está la selfie en nuestros días, que su uso extendido fue objeto de un estudio llevado a cabo por psicólogos de la Universidad de Nottingham Trent, del Reino Unido, y de la Escuela de Administración de Thiagarajar, en India, quienes llegaron a la conclusión de que el exceso de esta práctica denota un trastorno mental al que de momento dieron el nombre de “Selfitis” e incluso establecieron una escala para determinar su grado de severidad.

Los psicólogos analizaron el comportamiento de 400 personas, poseedores de teléfono móvil y todos residentes en India, país en donde se encuentra el mayor número de usuarios de Facebook. Para esto, les pidieron que leyeran algunas afirmaciones y expresaran su grado de acuerdo o desacuerdo con las mismas. Entre otras, algunas de las frases de la prueba fueron:

“Compartir mis selfies para crear una competencia sana con mis amigos y mis colegas”
“Me siento mejor integrado cuando publico selfies en las redes sociales”
“Tomar selfies me ayuda a aprovechar mi entorno”
“Mi nivel de tensión o estrés se reduce cuando me tomo una selfie”

Según la evaluación otorgada a dichas afirmaciones es posible tener algunos indicadores del tipo de personalidad de quien se toma selfies obsesivamente o, para decirlo con el término científico acuñado, padece “selfitis”. De acuerdo con Janarthanan Balakrishnan, uno de los investigadores participantes en el estudio, personas que presentan ese comportamiento suelen distinguirse por una falta de confianza en sí mismos, misma que buscan compensar con su intento por “encajar” entre aquellos que los rodean. En ese sentido, la toma desmedida de selfies es sólo una entre otras varias conductas orientadas hacia dicho propósito.

Según Balakrishnan, los resultados de esta investigación pueden ayudar no sólo para tipificar el trastorno sino también para buscar formas de ayudar a las personas que lo padecen.

 

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