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Jung reveló que esto era la clave o secreto para la liberación o la integración total de la psique

En la conformación de su propia teoría psicoanalítica, Carl Jung estudió las más diversas culturas, desde la alquimia occidental hasta el taoísmo, entre muchas otras corrientes un tanto oscuras para el pensamiento moderno. Notablemente, en su comentario al texto de alquimia interna taoísta El secreto de la flor de oro, el psicólogo suizo revela lo que podríamos considerar el secreto para la integración de la psique humana, algo así como el mecanismo que conduce a la piedra filosofal que es el alma en su estado individuado. Esta forma de operar de la psique es paradójicamente un no-hacer, lo cual es, como famosamente expresó Pascal, lo más difícil que podemos hacer: no interferir, dejar que la naturaleza corra su curso, que se autorregule y que la luz de la vida se actualice en nosotros. Este concepto se encontraba claramente en el wu wei taoísta, pero también en la teología del dominico alemán Meister Eckhart, quien enseñó que al anular la propia voluntad, la divinidad se asentaba en el alma y la creación (el Logos) perpetuamente se rehacía en toda su gloria.

Como dice el teólogo Matthew Fox, Jung aprendió de Meister Eckhart el significado de "la liberación en un contexto psicológico":

¿Qué hicieron estas personas para hacer posible el desarrollo que las liberó? En tanto lo que puedo ver, no hicieron nada (wu wei) sino que sólo dejaron que las cosas sucedieran. Como el maestro Lü-tsu enseña en el texto, la luz circula conforme a su propia ley si uno no abandona su propia vocación. El arte de dejar que las cosas sucedan, la acción a través de la no-acción, dejar ir el propio yo, como lo enseña Eckhart, fue para mí la llave que abrió la puerta hacia el sendero. Debemos dejar que las cosas sucedan en la psique. Para nosotros, esto es de hecho un arte del cual casi nadie conoce nada. La conciencia siempre está interfiriendo, ayudando, corrigiendo y negando, nunca dejando que el proceso psíquico fluya en paz... 

Podemos encontrar en esto, que Jung nos dice es lo más simple (pero lo más simple es lo más difícil), la clave abierta al acertijo de la psique. Desde la misteriosa filosofía de Lao-Tse hasta la genial síntesis de racionalidad e intuición que es la obra de Jung. Nos dice el Tao Te King que "el sabio busca no-hacer y deja que las cosas sigan su curso". Es de sabios no interferir, pero para poder lograr realmente no interferir es necesario un gran entendimiento de la realidad, un conocimiento de los mecanismos de la mente y de la naturaleza, una confianza en esa naturaleza, en el universo, en la inteligencia cósmica, dios, etc., y la calma y tranquilidad que da ese conocimiento para simplemente observar e incluso disfrutar desapegadamente del flujo. Este conocimiento no es fácil de adquirir (aunque a la vez es lo más sencillo, es nuestra propia naturaleza) y solemos esforzarnos demasiado en intentar lograrlo... mientras tanto, podemos confiar en sabios como Eckhart o Jung y en nuestra misma intuición e intentar no aferrarnos a los sucesos y dejar que todo ocurra por sí solo, como si las cosas fueran en sí mismas perfectas y milagrosas. 

Subastan borradores de la teoría de la felicidad según Albert Einstein

AlterCultura

Por: pijamasurf - 01/16/2018

En las notas se puede leer textualmente: “Una vida tranquila y modesta trae más felicidad que una búsqueda constante de éxito, unida a una agitación constante”. Así como, “Donde hay voluntad, hay un camino”

Se dice que si la nariz de Cleopatra hubiese sido más grande, la historia de la humanidad no sería lo que actualmente es. Esto significa entonces que la sola presencia de un detalle es capaz de alterar el flujo de los eventos, así como su propia interpretación a lo largo de los años. Pero, ¿y si ese pequeño gesto se tratara de unas viejas notas y una receta sobre cómo ser feliz del mismo científico Albert Einstein?

Hace unos meses se descubrieron unas notas que el físico alemán escribió y entregó a un mensajero en Tokio como parte de su propina. De acuerdo con el pariente del fallecido mensajero, en 1922 este último entró al hotel en donde se alojaba Einstein, el Hotel Imperial en Japón, y en vez de recibir una propina monetaria el alemán le escribió ahí mismo dos notas, a mano y en alemán. Actualmente no se sabe si el mensajero, como era la costumbre local, se negó a recibir propina o si el alemán no llevaba dinero suelto encima. Para esas fechas, el físico se encontraba en la mencionada ciudad japonesa para impartir una serie de conferencias después de haber recibido el Premio Nobel. Y fue ahí que le dijo al mensajero: “Quizá, si tienes suerte, estas notas se transformarán en algo mucho más valioso que una propina normal y corriente”.

Actualmente las notas ya se subastaron en la casa Winner, en Jerusalén, junto con una serie de objetos relacionados con el físico alemán.

En las notas se puede leer textualmente: “Una vida tranquila y modesta trae más felicidad que una búsqueda constante de éxito, unida a una agitación constante”. Así como, “Donde hay voluntad, hay un camino”.

Si bien, como dice Toni Grosz, el mayor coleccionista sobre Einstein que existe, no son notas con rigor científico, “arrojan luz sobre la forma de pensar del genial físico, cuyo nombre hoy se asocia directamente a la palabra ‘genio’”. La intención de Grosz, del Hebrew Museum en Jerusalén, es “pintar el retrato de Einstein. Del hombre, del científico, de su influencia en el mundo, a través de sus pensamientos. Estos mensajes son otra pequeña piedra en el mosaico”. Entre estas indagaciones, se ha ido descubriendo que Einstein solía tener una premisa de vida basada en la tranquilidad, la curiosidad y el trabajo arduo. Incluso, en más de una ocasión, sentenció su desapego a “las pasiones mortales”, su mentalidad abierta y pensamientos más íntimos; te compartimos algunos ejemplos de sus frases:

–Si A es el éxito en la vida, entonces A= x+y+z. El trabajo es la x, el juego la y, y z es mantener la boca cerrada. (1929)

–No tengo ningún talento especial. Sólo soy apasionadamente curioso. (1952)

–No te preocupes por las calificaciones. Asegúrate de tener las tareas al día y que no tengas que repetir curso. No es necesario tener buenas calificaciones en todo. (1916)

–Una hora sentado con una chica guapa en un banco del parque pasa como un minuto, pero un minuto sentado sobre una estufa caliente parece una hora.

–No puedo imaginar un Dios que recompense y castigue a los objetos de su creación. Tampoco puedo creer que el individuo sobreviva a la muerte del cuerpo, aunque los espíritus débiles sostienen dicha idea por miedo o por un egoísmo ridículo. Para mí resulta suficiente contemplar el misterio de la vida consciente perpetuándose a lo largo de la eternidad. (1930)

–La raza es un fraude. Todos los pueblos modernos son un conglomerado de tantas mezclas étnicas que no existe ninguna raza pura.

–El hombre que disfruta marchando en fila al ritmo de la música tiene todo mi desprecio. Este heroísmo a la orden, esta violencia sin sentido, este maldito alarde de patriotismo… ¡con qué intensidad los desprecio! La guerra es baja y despreciable, y prefiero que me hagan pedazos a participar en algo así.