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Eclipse total de luna 31 de enero 2018 (visible en algunas partes de México y Estados Unidos)

Ciencia

Por: pijamasurf - 01/22/2018

Eclipse total de luna y superluna para cerrar enero, un fenómeno sumamente espectacular que podrá apreciarse en Asia, Oceanía y partes de América del Norte en su totalidad

El 31 de enero del 2018 se ocurrirá una superluna (la segunda del mes, una "luna azul") y un eclipse total de luna que podrá apreciarse en casi todo Asia, Oceanía y partes de América del Norte.

El eclipse será especialmente espectacular ya que la Luna, que será cubierta por el Sol creando lo que se conoce como "luna de sangre", podrá verse hasta un 14% más grande y 30% más brillante de lo habitual. (Al final de este artículo colgaremos un streaming para verlo)

Para aquellos que observan el eclipse en América del Norte, Alaska o Hawái, el fenómeno será visible antes del amanecer del 31 de enero. Para los que viven en Medio Oriente, Asia, Rusia oriental, Australia y Nueva Zelanda, el eclipse se apreciará en la salida de la Luna en la noche. Algunos países de Europa Occidental, la mayor parte de África y América del Sur, y algunas partes de México y Estados Unidos podrán apreciar el eclipse pero sólo parcialmente. En la ciudad Ciudad de México se podrá ver en su totalidad, pero no el llamado máximo del eclipse, el cual sucederá ya habiendo salido el Sol.

El eclipse penumbral empieza a las 4:51am, hora de la Ciudad de México (10:51am, tiempo universal). El eclipse parcial inicia a las 5:48am, hora de la CDMX; el total inicia a las 6:51am y termina a las 8:07am. El máximo del eclipse ocurrirá exactamente a las 7:29am. El eclipse parcial culmina a las 9:11am y el penumbral a las 10:08am (todo hora de la CDMX o -6:00 tiempo universal).

La siguiente imagen muestra el momento del eclipse total lunar. En los lugares que están en la parte oscura, que marca la noche, se podrá apreciar el fenómeno.

 

 

*La transmisión empieza a las 10:45 hora universal

 

El hombre con el cerebro más pequeño del mundo descubre el secreto de la conciencia

Ciencia

Por: pijamasurf - 01/22/2018

No se trata de la materia –como cantidad–, sino que la conexión entre materia y espíritu –o conciencia– es lo que permite el óptimo funcionamiento de un individuo...

Con más de 100 mil millones de neuronas que utilizan más de 30 mil genes que se enlazan entre sí para formar mil millones de conexiones por cada milímetro cúbico de corteza cerebral, el cerebro es considerado uno de los elementos más hipnóticos del cuerpo humano. De hecho, se afirma que su complejidad permite la supervivencia del cuerpo mismo, así como del funcionamiento adecuado de procesos cognitivos –lenguaje, imaginación, conciencia…– y emocionales. Sin embargo, desde el 2003 surgió un caso clínico que ha dejado boquiabierto al mundo médico.

Se trata de un hombre al que, quejándose de un dolor de pierna, se le hizo un escáner cerebral en el cual se descubrió que tenía un cerebro que ocupaba un poco menos del 10% de la cavidad craneal, es decir, un cráneo relleno de líquido y una muy pequeña región de masa cerebral. De acuerdo con su historia clínica, el personaje sufrió durante sus primeros años de vida de hidrocefalia –acumulación de líquidos dentro del cráneo– y tras años de tratamiento su cerebro fue “relegado a las paredes de la cavidad craneal”.

La sociedad médica había supuesto que las afectaciones en la vida general del pequeño serían graves; no obstante, conforme fue pasando el tiempo, fue capaz de llevar una vida completamente normal: trabaja como funcionario, se encuentra felizmente casado y es padre de dos hijos. En otras palabras, es una persona en plena conciencia de sí mismo y de su realidad. Según los investigadores, esto se debe a que la posible ubicación de la conciencia en el cerebro se encuentra en una región muy específica, sin haber recibido algún daño aparente por la situación.

Si bien para uno de los investigadores, Axel Cleeremans, psicólogo de la Universidad Libre de Bruselas en Bélgica, “la ubicación de la conciencia puede ser flexible y puede ser aprendida por diferentes regiones del cerebro”, esto aún es una hipótesis que falta investigar a profundidad. Por ahora, esta hipótesis se adecua a la señalada años atrás como neuroplasticidad, la capacidad del cerebro de adaptarse a los cambios y asumir nuevos roles en caso de alguna lesión. Gracias a ello, Cleeremans explica, no importa el tamaño del cerebro: “la materia gris de la que dispone es suficiente como para crear una imagen de sí mismo, lo que significa que el hombre sigue siendo consciente de sus acciones”.

De modo que se podría llegar a considerar que no se trata de la materia –como cantidad–, sino que la conexión entre materia y espíritu –o conciencia– es lo que permite el óptimo funcionamiento de un individuo; del perfecto equilibrio entre estos dos últimos elementos para liberar miedos, superar obstáculos y descubrir los misterios del cuerpo humano.