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Halcones australianos han aprendido a usar el fuego como un arma, según estudio

Ecosistemas

Por: pijamasurf - 01/15/2018

Aves australianas utilizan el fuego para servirse un banquete de aves más pequeñas, reptiles e insectos como consecuencia de las llamas

Una fascinante investigación sugiere que al menos dos o tres tipos de aves de rapiña australianas han aprendido a usar el fuego como un arma o una herramienta. Aves como el Haliastur sphenurus y otros tipos de halcones de tamaño medio habrían aprendido a esparcir el fuego para crear un caos en el cual se alimentan de otras especies.

Reportes de bomberos y guardabosques narran una escena impresionante que se repite: uno de estos halcones con las alas abiertas lleva un tronco ardiente entre sus garras, vuela unos 20 metros, lo deposita en la hierba seca y un nuevo incendio se genera.

Bomberos han llegado a apagar hasta siete incendios en el mismo día todos generados por las aves. Lo que podrían ser diferentes tipos de aves rapaces han aprendido, aparentemente, a utilizar el fuego para obligar a poblaciones de pájaros más pequeños, reptiles e insectos a salir de sus guaridas para huir del fuego o de forma que se vuelven susceptibles a la rapiña de estas aves.

Anteriormente ya se había observado en diferentes continentes que algunas aves se alimentan de animales como roedores o reptiles inmersos en grandes fuegos, como metiendo el pico al horno. Pero ahora se ha esbozado la hipótesis de que estas aves han aprendido a utilizar el fuego de manera intencional, al igual que antes lo hiciera el hombre. De hecho, los investigadores Bonta y Gosford encontraron que esto podría ser algo ya bastante establecido en tanto que los pobladores locales del norte de Australia, incluyendo 12 diferentes grupos aborígenes, dan como un hecho probado que las aves utilizan el fuego y además se tienen reportes de esto al menos desde la década de los sesenta.

Pétalos azules secretos para seducir abejas, un majestuoso truco de la naturaleza

El mundo de la polinización es tan delicioso como sutil. Un nuevo estudio encontró que las flores dicen "hola" a las abejas creando un halo azul, lo cual llama su atención, ya que a las abejas -como a los poetas- les encanta el azul.

Las flores azules son pocas, pues los pigmentos naturales difícilmente alcanzan este color (salvo en algunas excepciones, como las amapolas azules de los Himalayas, las cuales utilizan metales en sus pigmentos, que hacen más alcalinos sus pétalos). Incluso los intentos de ingeniería genética de crear rosas azules han sido problemáticos. Sin embargo, muchas flores logran el azul a través de una especie de ilusión óptica. Se trata de halos azules secretos. Éstos son anillos en las bases de los pétalos, que generalmente son invisibles al ojo humano pero no a los ojos de las abejas, los cuales son más sensibles a las longitudes de onda azules. Este azul se convierte en una señal de que la flor tiene néctar para posibles polinizadores.

Las flores crean esta azul ilusión cuando la luz solar hace contacto con los pequeños pliegues de la superficie de sus pétalos. Esto pliegues alteran cómo la luz rebota y esto afecta el color que es visto. Así se fabrican estos momentáneos halos seductores. Muchos tulipanes, peonias y margaritas, entre otras flores, emplean este arte de seducción. 

En el estudio mencionado se descubrió, utilizando flores artificiales, que las abejas son capaces de ver estos halos. Sin duda, se trata de un bellísimo artificio de la naturaleza, el falso pero fértil azul que produce el envolver la luz.