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Lanzan app para firmar contratos de consentimiento antes de un encuentro sexual

AlterCultura

Por: pijamasurf - 01/13/2018

La sobrerregulación del sexo parece un antídoto arriesgado contra la violencia y el abuso sexual

En tiempos donde afortunadamente ha salido a la luz el sistemático acoso sexual que han padecido miles, quizá millones de personas, en particular mujeres, también hay que considerar la otra cara de la moneda. Nos referimos a la posibilidad de que el coqueteo y los encuentros sexuales ocurran siempre bajo una sensación de riesgo a ser acusado o acusada de acoso sexual –o peor aún, de asalto sexual–.

Se acaba de estrenar una app, LegalFling, que busca facilitar el llevar a cabo un acuerdo legal (o en otras palabras, un contrato) entre dos personas, mediante el cual se advierte que ambas están consintiendo tener sexo. Al parecer esta aplicación busca facilitar que pueda tomarse acción legal contra alguien que no pueda probar que la persona consintió a tener un encuentro sexual con él o ella, pero también proteger a los individuos de los posibles efectos secundarios de un encuentro casual, entre ellos, ser videograbado durante el acto sin consentimiento o no ser informado sobre el padecimiento de alguna enfermedad de transmisión sexual. 

Evidentemente se necesitan herramientas, legislaciones y todo recurso disponible, y sensato, para erradicar la vulnerabilidad de cualquier persona involucrada en un acto sexual. Sin embargo, también pareciera que con este tipo de recursos estaríamos apuntando a una especie de deshumanización del sexo, vía su hiperregulación legal y el aniquilamiento de la espontaneidad en la sexualidad humana. 

 
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Más allá de conceptos e iniciaciones: estas son las 2 cosas esenciales para una vida espiritual

AlterCultura

Por: pijamasurf - 01/13/2018

La espiritualidad moderna no puede considerarse seria si no tiene estas cosas

La espiritualidad moderna está llena de ofertas de técnicas veloces para conseguir la iluminación o supuestos poderes espirituales. Evidentemente, este acercamiento a la espiritualidad desde una perspectiva de comodidad modelada bajo los principios del libre mercado capitalista no suele traer muy buenos resultados. Muchas personas se convierten en víctimas de falsos gurús o de técnicas milagro que supuestamente resolverán sus problemas y los empoderarán.

Ante esta situación, es útil tener en cuenta dos principios básicos de la espiritualidad verdadera.

 

1. Devoción

Muchas personas buscan un camino espiritual para sentirse mejor. Esto es algo normal, el principal motivo de toda espiritualidad es buscar eliminar el sufrimiento. Sin embargo, esta motivación pronto deviene en egoísmo, en sentirse bien por ser mejor que los demás. De alguna manera, el ego coopta la espiritualidad para su beneficio. Es por esto, entre otras cosas, que la devoción es importante.

La devoción tiene que ver con entregarse a algo más grande -sea Dios, el universo, la vida de todos los seres, etc.-. Implica un servicio a este poder superior y una pérdida de la importancia personal, de creer que el mundo gira en torno al individuo. Sin esta devoción, no hay verdadera espiritualidad. 
Por otro lado, las tradiciones espirituales sostienen que la devoción o el agradecimiento sincero a las fuerzas del universo es una forma de establecer una relación con dichas fuerzas y dejarse habitar por ellas.

 

2. Percepción de la energía

Estas dos van de la mano, ya que para que uno pueda tener un camino espiritual verdadero y no viva una alucinación fanática, es necesario experimentar las realidades sutiles que la espiritualidad supone. Si uno no puede sentir en el cuerpo cierta experiencia descrita como espiritual, realmente no tiene sentido una práctica. La transformación moral y espiritual debe ir necesariamente acompañada de una transformación que se pueda sentir, aunque de manera sutil. Y es que lo que se conoce como "espíritu" o "espiritual" generalmente es otra palabra para una energía sutil que llena el cuerpo y que borra la diferencia entre mente y cuerpo.

Aquí cabe mencionar que nos movemos por un terreno que puede volverse un tanto espectral y dudoso, pues las mismas creencias pueden propiciar sensaciones en el cuerpo -el efecto placebo es sumamente poderoso-. Pero, por otro lado, esta es la naturaleza del universo: no existe división tajante entre la mente y la materia, entre lo que experimentamos adentro y afuera. Saberse mover fluidamente entre esa bisagra, entre saber que la realidad es en cierta forma una proyección de la mente (más que de nuestra mente, de la Mente) pero que hay cosas que nos acercan a una realidad más profunda y verdadera y otras que nos colocan en círculos viciosos es el arte de la verdadera espiritualidad, la cual, a fin de cuentas, es sólo un camino hacia descubrir la realidad que parte del principio de que la realidad es más o tiene una base que subyace a la mera realidad material.