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Una procesión, exposiciones y altares alrededor del mundo forman parte de este ritual colectivo para honrar a esta preciosa especie

La vaquita marina es uno de los animales que más han enternecido y cimbrado la conciencia colectiva. Su casi inminente extinción, denunciada por miles de voces, incluido Leonardo DiCaprio, ha conmovido a la humanidad; sin embargo, la mayoría de nosotros continuamos contribuyendo a gestar un destino funesto para el resto de los seres vivos y recursos naturales de este planeta.  

Por eso, parece el momento perfecto para hacer conciencia y autorrecetarnos un ultimátum: o cambiamos radicalmente nuestra forma de relacionarnos con la naturaleza y transformamos nuestros hábitos, o el final de esta historia será, sin duda, muy triste. Y en sintonía con esta urgencia, surge en México una preciosa iniciativa: un ritual colectivo en honor a la vaquita marina. Pero el propósito va más allá de este cetáceo. En realidad se trata de, por medio de honrar a esta especie, llamar a la conciencia necesaria para salvar a todas las futuras especies que están amenazadas por la irresponsabilidad de los seres humanos. 

Mira y comparte esta invitación:

 

¿En qué consiste el ritual colectivo?

1. Procesión ritual el sábado 17 de febrero en la Ciudad de México, a las 10am. 

2. Múltiples exposiciones y actividades en las próximas semanas, alrededor de México y en otros puntos (cuyo programa puedes consultar aquí).

3. Una galería participativa de altares y ofrendas con la cual todos podemos participar, desde cualquier país (por ejemplo un pequeño altar, un poema, un dibujo, etcétera).

La depredación del planeta, cortesía de los seres humanos, tiene que parar ya. Los recursos naturales, las especies animales y en general el medio ambiente, han sido ya excesivamente lacerados por nosotros. ¿Qué hacer para revertir esta tendencia? Tenemos que reconectarnos con la naturaleza –idealmente, reconocer su carácter sagrado– y luego insertarnos en una dinámica armónica, sustentable, para relacionarnos con el entorno. Por eso celebramos esta iniciativa, que apela a la catarsis y a la ritualidad, que busca cimbrarnos de forma creativa, sensibilizarnos hasta el punto de decir ¡ya basta! (al menos yo, como persona, no seguiré contribuyendo a esta destrucción...).

Para más información, visita: procesionvaquita.org o la página de Facebook Procesión Vaquita Marina

Por qué es vital cambiar del paradigma económico que rige el mundo a un paradigma eudaimónico

Ecosistemas

Por: pijamasurf - 02/05/2018

Debemos apostar por la eudaimonía antes de que el paradigma económico carcoma nuestra alma

Tanto en la visión global como en la visión que hemos interiorizado como sociedad e incluso como individuos, lo que predomina es la economía y una forma de utilitarismo a corto plazo. La mayoría de las empresas y ciertamente todas las más importantes -que en la actualidad son mucho más poderosas que los países- tienen como su ADN la noción de maximizar sus ingresos sin importar los efectos a largo plazo que esto tenga para el bienestar general de las personas. Hemos confundido las ganancias económicas con la prosperidad real y la felicidad.

Umair Haque nota que:

el viejo, rancio, decrépito paradigma económico de la era industrial es lo que ha creado las masivas amenazas existenciales que el mundo enfrenta hoy. Esta persecución monomaníaca de maximizar los ingresos a corto plazo (versus, por ejemplo, optimizar a largo plazo el bienestar) es lo que ha producido la desigualdad, el estancamiento, el cambio climático y el extremismo -y los futuros problemas que se desprenderán de esto-.

Haque, quien propone la eudaimonía como un paradigma más sano, señala que "todos estos indicadores: producto interno bruto, ganancias, valor de los accionistas y demás, indican un mismo imperativo: la mayor cantidad de ingresos sobre el menor incremento de tiempo que una organización puede producir". Este imperativo hacia la productividad y las ganancias económicas personales tiene efectos desastrosos cuando se confunden con el fin mismo. La economía es a fin de cuentas sólo un medio para el bienestar, pero al convertirse en el paradigma hegemónico supedita todas nuestras organizaciones y planes a su dominio: 

En el paradigma económico, el bienestar, la plenitud de la vida, la autorrealización -si las vidas están creciendo, floreciendo, desarrollándose, y hasta qué grado; la extensión, duración cualidad de tu vida, la de tus nietos, la del planeta- no existen. No son conceptualizados, representados, contados, medidos o valuados... no valen nada según el cálculo de este paradigma.

Haque presenta un ejemplo brutal: "si nos rompemos las piernas mutuamente, el producto interno bruto no baja, sino que sube. Tenemos que tomar taxis al trabajo, pagar más por servicios médicos, lo cual es contado como 'ganancias'. Es un ejemplo absurdo, pero es muy real".

En cambio, el paradigma eudaimónico (eudaimonía significa básicamente la felicidad auténtica que se logra de una vida con significado y propósito, en la que se alinea la voluntad individual con el bienestar colectivo físico y espiritual) mantiene que lo primordial es el bienestar de las personas y el ambiente y que las organizaciones deben priorizar esto pensando a largo plazo. Una forma de entender la eudaimonía y su diferencia con la economía es la siguiente:

Las redes sociales tienen un gran sentido económico: Facebook y Twitter y demás maximizan ingresos y ganan fortunas. Pero su eudaimonía es profundamente fallida: hacen que la gente se sienta infeliz, sin plenitud, solitaria -y son vectores de malinformación y desconfianza que carcomen el tejido de la democracia-.

Su propuesta está basada en cosas como medir cuánta eudaimonía se genera por dólar gastado; cuánta riqueza humana genera una organización después de que se le sustraen a sus ingresos cosas como la contaminación que produce, la desinformación, el estrés y demás; o también, la proporción de bienestar de una organización en comparación con los indicadores más altos (por ejemplo, Estados Unidos rankea muy por debajo de Dinamarca en bienestar). Estos principios pueden convertirse en estadísticas que pueden usarse para evaluar mejor el éxito de una compañía. Es difícil pensar que estas ideas van a ser aceptadas y difiundidas prontamente, pero al menos hacen algo importante: imaginar un futuro distinto, algo de lo que la humanidad actualmente carece.

 

Conoce más sobre la propuesta de Haque aquí